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9 oct. 2010

Intriga Periodística procedió muerte de Martínez Reina


Intriga Periodística procedió muerte de Martínez Reina
Fuente: J. Agustín Concepción. Su columna Ámbito Histórico, en el artículo, Intriga Periodística procedió muerte de Martínez Reina, de la Revista ¡AHORA!, No.564 del 2 de septiembre de 1974, págs... 66 y 67
La denuncia hecha por un periodista contra el prestante político y poeta santígüense José Virgilio Martínez Reina fue en gran parte responsable del asesinato perpetrado en la persona de este alto dirigente de la Alianza Nacional Progresista
Aquella denuncia, que incluía al general Pedro A. Estrella Molina (Piro), la había hecho a través del diario capitaleño la Opinión el periodista Mario Emilio Guerra, de acuerdo con lo reportado por Guerra, en la ciudad de Santiago se estaba gestando una asonada que organizaban el general Estrella Molina y el ex secretario de Estado Martínez Reina
La información correspondiente apareció en el preindicado diario, en su edición del 9 de abril de 1930, y aunque fue desmentida desde las columnas del Listín Diario del 11 de abril de ese mismo año, ello no impidió que el señalamiento contra el conspicuo personaje santígüense culminara poco menos de dos meses después en el espantoso múltiple asesinato que incluyo a su esposa Altagracia Almánzar de Martínez Reina
Según es sabido, aquel hecho que contornó a todo el país fue perpetrado en la villa de San José de las Matas la noche del 1ro. de junio de 1930. La declaración del periodista Guerra fue hecha en un artículo “La Campaña sistemática calumniosa del Listín Diario”. En ese trabajo el articulista decía horrores contra el Listín Diario, por el solo pecado de no ser éste partidario de la candidatura del Brigadier Trujillo.
Desde que el periodista Guerra publicó aquella denuncia, Martínez Reina quedó como un condenado a muerte. A raíz de la imputación, arreció la persecución que se había iniciado contra él desde el mismo día del derrocamiento del Presidente Vásquez
A la vez se trató de procesarlo bajo la inculpación de malversación de fondos en el tiempo en que Martínez Reina había desempeñado en las funciones de presidente del ayuntamiento del municipio de Santiago. Por otra parte, al general Estrella Molina, al verse asediado por los esbirros al servicio del naciente trujillano, no le quedo más remedio que levantarse en almas en la cercanas lomas de Tamboril
Falta decir que el señor Martínez Reina y el general Estrella Molina, miembros prestantes de los Partidos Nacional y Progresista, agrupaciones que se habían unido para enfrentarse al brigadier Trujillo. La candidatura del licenciado Federico Velásquez Hernández, eran dos de los partidos santiaguenses que no habían dado la espalda a sus respectivos bandos
En cambio el periodista Guerra, quien había sido miembro del Partido Progresista, después del 23 de febrero se desvinculó de su viejo ídolo el Lic. Velásquez, y actuó desde entonces de tal modo que demostró haber sido en el pasado, más que un fervoroso velazquista, un furioso y fanático antihoracista
De acuerdo con la semblanza de don Rufino Martínez, el periodista Guerra fue “un discípulo del mundo de eso que pertenecen a la actividad de las letras sin haber estudiado nunca, pero que aprenden con el roce diario de la vida, y empiezan a escribir sin preparación en el arte de la pluma y acaban por realizar bien su labor obedeciendo al impulso dominante de la vocación “
Durante el régimen de Vásquez, el rebelde periodista había sido unos de sus más enconados adversarios. Al caer Vásquez, Guerra fue de lo que creyeron que se había realizado en el país, encabezada por el Lic. Rafael Estrella Ureña, la más bella revolución de América.
Sin embargo, no tardó en rebelarse a Trujillo, a quien le rechazo más de un tentador ofrecimiento. Refiere el historiador Martínez, “ la espectacular salida de Guerra hacia Haití a través de la villa de Comendador, amparado en un pasaporte falso expedido a nombre del celebrado folklorista puertoplateño Julio Arzeno Peralta. Así inició un exilio de cinco años que se agotaría entre Puerto Rico, Estados Unidos y Cuba.
Todavía en el primer decenio de la tiranía, retorna al país con la garantía que le gestionó un concuñado suyo que venía ocupando el cargo de gobernador de distintas provincias, tales como; Barahona, Samaná, Duarte, La Vega. Este concuñado era el general Domingo A. Peguero, un antiguo antitujillista que había acompañado en la rebelión de El Mogote al general Cipriano Bencosme. Peguero, era el esposo de Isabel Ernestina de la Concha hermana de Ofelina de la Concha, que era la esposa de Guerra.
A su regreso a la patria comenzó a recibir una asignación del Partido Dominicano, pero le fue suspendida al negarse a combatir con su pluma a un distinguido enemigo del régimen. A quien debía atacar era el Dr., Ramón de Lara, a lo que no asedió por considerar que era un dominicano que le hacía honra al país
Lo menos que Guerra adujo esa vez fue que lo que le pagaba a él era el precio de lo que dejaba de decir o sea: por no atacar a Trujillo.
Guerra, a quien se le atribuye la redacción del manifiesto lanzado por el general Desiderio Arias al levantarse en armas en junio de 1931, pagó con su vida la torpeza de cambiar a Velázquez por Trujillo,(Rufino Martínez consigna que Guerra compuso, imprimió y repartió el manifiesto. El profesor José Bretón informa que Guerra lo redactó y que quien lo imprimió fue el tipógrafo Oberto Martínez Peña).
Existe la versión de que su muerte ocurrió al siguiente mes de la celebración del primer centenario de la República (1944). Se asegura que después de apresarle en Guayubin, donde estaba como medico practico, fue conducido a Jeremías, La Vega, y allí se le mato a garrotazos. Como se había hecho con otros opositores a Trujillo, el cadáver fue introducido en un saco de henequén y luego conducido a una fosa cavada en la espesura.
De ese modo, y como otros tantos, Mario Emilio Guerra hubo de ser sucesivamente, en su obstinación y en su rebeldía, culpable y víctima del Trujillato