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29 nov. 2010


Consideraciones de la Asociación Nacional de Pilotos ante el centenario de la aviación dominicana


La Republica Dominicana entra en la primera década del siglo X X dentro de las primeras naciones del mundo en la naciente industria aeronáutica, cuando el ingeniero Zoilo Hermógenes García Peña, vegano, diseña el poliplano (avión de doble ala) colocándonos de inmediato entre los primeros países en el mundo en incursionar con éxito en esta magnífica forma de transporte. El 12 de diciembre del 1911 se convierte en el primer piloto aviador dominicano cuando vuela el poliplano en boulevard Nassau en el Aeroclub de New York; el interés del ingeniero García era poder venir volando al país en su maravilloso invento, pero razones económicas se lo impidieron, ya que el poliplano contaba con un pequeño motor de 50HP y para la travesía necesitaba uno de 100 HP. Al momento de realizar su proyecto la aviación apenas contaba 8 años de haberse iniciado, hecho que tuvo lugar con el primer vuelo controlado llevado a cabo por los hermanos Wright el 17 de diciembre del 1903. Los periódicos de la época se preguntaban cómo una persona, sin tener conocimiento de lo que estaba sucediendo en otra parte del mundo sobre la naciente aviación, pudo con cálculos propios realizar esta hazaña, que no sólo consistió en diseñar en República Dominicana un avión, sino introducirle aportes significativos a la aviación universal, como fue la colocación del piloto sentado en vez de acostado como era la práctica hasta entonces. A pesar de este gran aporte hecho por el ingeniero Zoilo H.García Peña, tanto a la aviación nacional como universal, esta actividad aún no alcanza en el país el desarrollo que se corresponde con estos tiempos. Al conmemorarse el próximo año 2011 el primer centenario de la aviación dominicana y en virtud de los avances logrados en los últimos tiempos, luego de permanecer el país en la categoría 2* durante 14 años gracias al esfuerzo, del señor Presidente, y la excelente gestión de don Norge Botello y todo un equipo de técnicos, hemos logrado volver a la categoría 1. En vista de la necesidad que reviste en esta media isla una aviación propia para el desarrollo del turismo y atendiendo a esa comunidad dominicana en el exterior, la ANP solicita lo siguiente: Que el año 2011 sea declarado como año de la recuperación de la aviación dominicana. Que la casa de los troncos ubicada en la Doctor Delgado, frente a la casa presidencial, residencia familiar de don Zoilo H. García y construida por él, llamada Villa Hena, sea dedicada al museo de la aviación nacional. Que el aeropuerto Cibao, con la anuencia de sus propietarios, lleve el nombre de Aeropuerto Cibao Don Zoilo Hermógenes García.Es una necesidad consolidar la industria aeronáutica dominicana, y recuperar la Compañía Dominicana de Aviación (CDA). Para todo lo arriba expuesto nuestra institución esta a su disposición como gremio para apoyarlo en este importante proyecto. Hemos dejado a la consideración del Presidente la presente propuesta, teniendo la firme convicción de que prevalecerá como siempre, la más firme, prudente y sabia decisión en beneficio del interés nacional. Atentamente, P.A Pedro Domínguez P.A Robert MejíaPresidente Secretario

26 nov. 2010

Sobre la Vida de Pedro Santana.


Sobre la Vida de Pedro Santana.
Fuente: Ramón Lugo Lovatón,
Pedro Santana, cuatro veces Presidente de la República, autor de la anexión a España, Marqués de las Carreras y soldado de la Patria, no se conoce. Nacido en el pueblo de Hincha, lugar fronterizo con la parte francesa de Santo Domingo, hoy República de Haití. Su padre, que llevaba el mismo nombre y que combatió en la batalla de ´Palo Hincado con el grado de Comandante de los dragones contra la dominación francesa, era nativo de México, de raza india (1) y su madre, Petronila Familia, lo era de la Isla Canarias.

Rufino Martínez, refiere que el éxodo de familias dominicanas que Vivian en la frontera con Haití, y que huían hacia la parte oriental de la isla, vendiendo ganado, abandonaron sus propiedades, al comenzar el siglo XIX,(2) ,

Los primeros grupos que abandonaron esa vasta comarca. Lo hicieron a raíz de la invasión de Toussaint Louverture el año de 1801. Hombres, mujeres y niños a caballo, con el ajuar de casa que ha convenido cargar, salen de Hincha por el camino real de Banica, donde hay opción entre el sendero que va a San Juan de la Maguana y el que lleva a esa misma demarcación para seguir a Constanza y Jarabacoa.

Entre las familias iban de los Ruiz, Zorrilla, Febles, Familia y Santana. En esta última figura como elemento principal. Pedro Santana, casado con Petronila Familia. Llevaba a los hijos mellizos, de tres años, Pedro y Ramón

Del Listín Diario, No, 14315, del 25 de junio de 1934, copiamos lo siguientes: “Ambos Santana, Pedro y Ramón, eran hermanos mellizos, nacieron en 1801. Así es cuando la guerra de Independencia con Haití, tenían 44 años cada uno”

En un interesante artículo, anota Vetilio Alfau Duran (3) “Pedro y Ramón Santana eran hermanos gemelos y vinieron al mundo el 29 de junio del año 1800 en jurisdicción de la población de Hincha, según se ha afirmando. El Licdo. Don Pedro Alejandrino Pérez, tiene la creencia de que nacieron en la jurisdicción de Banica.

Aunque no se conocen las actas de nacimientos de los hermanos Santana, ni la fecha cierta en que nacieron. Alfau Durán la da completa: 29 de junio de 1800, algunos investigadores afirman únicamente que fue en 1800. Otros consideran que nacieron el año de 1801. Para la historia posterior de ambos hermanos, el asunto carece de importancia; para los investigadores, en cambio, es dato o detalle que interesa.

Los Santana llegaron al Cibao y contemplaron el contraste de esas tierras con las resecas, peladas e inhóspitas regiones sureñas. Ven, azul intenso en el cielo y verde de mil tonalidades en los campos. Son aquellas, tierras de Dios. Al fin los Santanas llegaron al Este y allí deciden habitar.
Han pasado los años, Palo Hincado, gran jornada, es un recuerdo. Se ha hecho un hombre el rapazuelo de Hincha. Voz gruesa, ancha espalda, gesto duro y mano fuerte. Grajo de peonada rural y sudor de briosa cabellada que entra en desorden de crines y relinchos al círculo central de los potreros. Y allí Santana observando la entrada para contarlos, así como en otras ocasiones, reúne y cuenta su ganado. En el futuro, contará los hombres de sus Ejército. Es un terrateniente que por la llanura llegará a la Presidencia

Sobre la negra cabeza, de pelo lacio, su sombrero ancho o el sol quemante. Junto al ojo avizor, gesto de amo, y entre las sienes, inalámbrica frente de órdenes cuaja en arrugas. Tal es el dueño y señor de aquellos campos y animales, cerca del Seíbo

Con el tiempo cambiaría los llanos del Este por las montañas del Sur para combatir a los haitianos. Pronto se alteraría el curso de su vida. La ruta de su existencia y su estrella, con los eventos grandiosos de Febrero de 1844. Muy pronto también, dejaría el látigo de su finca para empuñar la espada de la guerra, y dirigir tropas que apoyarán sus fines personales. De terrateniente y ganadero, pasaría a ser combatiente. Después, su destino lo conduciría con paso seguro y norte franco, a la Primera Magistratura del Estado, como primer mandatario ejecutivo de la República Dominicana

Empujará al haitiano sobre la frontera. Volverá a empujarlo otra vez. La Constitución de San Cristóbal funcionará bien en manos del hombre más recio que sólo escucha en su interior, voces de mando, órdenes drásticas, disciplina desnuda. Firmará decretos y negará el perdón de muchas vidas. Perseguirá inmisericorde a los ladrones y a lo que juzga como enemigos de su régimen. No aceptará ni el robo ni las sediciones; levantará patíbulos y protegerá a sus amigos.
Luego se irá al Prado, en el Este, cuando la fatiga le llame el campo. En eso se convirtió aquel niño nacido en Hincha, hijo de Pedro y de Petrona. Formando un hombre compuesto, podríamos decir que con Santana y Bodadilla, se funda la Santa Boda, terrorífica alianza de dos hombres que comienzan a predominar en Marzo del 1844, cuando aún se escucha por toda la República, el grito estentóreo de Francisco Sánchez

Primera novia de Pedro Santana. Su matrimonio con doña Micaela del Rivero Vda. Febles.
Con relación a su primera novia y su primer matrimonio, escribe Alfau Durán. “la primera novia del futuro General Pedro Santana se llamaba María del Carmen Ruiz (sobrina de Pabica Ruiz), apodada “Maruca”, cuentan que era muy buena moza y muy simpática y que su novio la amaba entrañablemente. Muy joven aún, y cuando todo estaba ultimado para las bodas, vino a Higuey a pagar una promesa a la Virgen del Naranjo; de regreso a sus lares seibano, en brioso caballo enjaezado con banastilla, murió trágicamente en el lugar llamado “Cuesta Prieta”, cerca de la ciudad del Seibo, al ser estrellada sobre una roca a consecuencia de la caída del caballo montado. Este doloroso acontecimiento influyo de tal manera en el ánimo de Santana, que cuentan que sus familiares creyeron que iba a perder el juicio, y que casa vez que iba al pueblo visitaba el Cementerio (que quedaba en el “Rincón) y encendía velas sobre la tumba de su novia muerta.
Para que disipara tan honda pena, su hermano Ramón se lo llevaba todas las noches al pueblo a “hacer prima” a la casa de Micaela de Rivero, Vda., del Capitán de la Milicias Don Miguel Febles Vallenilla, madre de Froilana Febles, novia de Ramón. De estas visitas resulto que Pedro resolvió casarse con Doña Micaela, la suegra de su hermano mellizo. Del matrimonio de Ramón y Froilana nacieron: Francisca, Manuel y Rafael Santana.

Muerto Ramón Santana a mediado del año de 1844, (envenenado según se dijo entonces con viso de veracidad). Doña Floilana contrajo segundas nupcias con Don Ramón Pérez. De este enlace nació el ex Ministro General y Licenciado Don Pedro Alejandrino Pérez Febles. Del matrimonio de Pedro y Micaela no nació ningún fruto. Muerta ésta, Pedro contrajo segunda nupcias con la distinguida joven Ana María Zorrilla, que sobrevivió a su esposo. Tampoco tuvo hijos de este segundo matrimonio

Muerte de Santana. Pasaron los años, Santana era ya Marqués de la Carreras y había consumado, fatalmente, la anexión de Santo Domingo a España. Había luchado contra los Capitanes Generales que la Corona nombró después de su renuncia a ese alto cargo, que lo convirtió en vasallo de Isabel Segunda, quien quiso recompensar con un título, por cierto de triste memoria, la devolución de la antigua colonia al gobierno peninsular.

Vive en la ciudad de Santo Domingo. Se ha retirado a su hogar, una casona de anchas paredes, de dos plantas, situada en una esquina de las calles del Hospital y Del Cuartel del Guarda Mayor, hoy confluencia de las calles Hostos y Luperón. Cerca están las ruinas de San Nicolás. Es el 14 de junio de 1894.

Por su memoria desfilan hombres, familias enteras, batallas, El Prado, las montañas de toda la República, las llanuras del Este, y las tierras ubérrimas del Cibao. Cruza después la caravana de aquellos que sacrificó y la procesión de sus protegidos. Ve de nuevo, claro como nunca, el rostro de su hermano gemelo, Ramón Santana; grandezas y miserias de una gran existencia; un montón de fechas se descubren al pasar. Violencias, nostalgias, gritos, lasitud, energía, modorra. Pronto Doña Ana Zorrilla, será viuda. Las manos del General Santana tratan en vano de aferrarse a la fina sábana de hilo español que cubre su lecho. Un instante de lucidez lo emplea el Marqués de la Carreras en ordenar el cumplimiento d sus disposiciones testamentarias, y cuando el reloj de arena de los siglos marca las 4; 00 de la tarde del 14 de junio de 1864, descansa más pesadamente su cabeza Don Pedro Santana, y se duerme para siempre abrazado por la fiebre.
El General Santana, el Hombre de Hierro de la Primera República. Marqués de las Carreras, titulado así por mandato real de Isabel II, había dejado de existir

Notas.
(1)<<>>
(2)<<>>(3)<< “apuntes para la biográfica del General Pedro Santana” por Vitelio Alfau Duran, Listín Diario, 7 de marzo de 1937

23 nov. 2010

EL NOMBRE DE LA ISLA.

EL NOMBRE DE LA ISLA.
Fuente: carta escrita por Emiliano Tejera, al Gobernador Civil de la Provincia de Santo Domingo, en fecha 30 de mayo de 1918. Publicado en la Revista CLIO, año IX . Núm. XLIX y L. septiembre a diciembre de 1941, págs.204 a206

Los nombres que ha tenido la isla son: Haití, Española, Hispaniola y Santo Domingo. El nombre de Hispaniola, tal como suena no ha sido corriente en la Isla de Santo Domingo. Esta palabra fue creada por los autores que escribieron en latín, entre ellos Pedro Mártir, acerca del nuevo mundo, refiriéndose a la isla, ya que el nombre de España en latín es Hispaniola
Los poetas adoptaron este nombre por más armónico, pero nunca llegó a generarse en público. Sólo algunos mapas antiguos tienen los nombres en latín, usaron el nombre de la Hispaniola. No se recuerda que Colón haya usado nunca ese nombre.

Cristóbal Colón arribó a esta isla por primera vez el 6 de diciembre de 1492, y en los tres días que siguieron a este examinó con cuidado todo lo que veía, y le pareció que esta tierra se asemejaba a la de Castilla y apartándose de su costumbre de darle a las tierras que descubría nombres religiosos o de príncipes, reyes, el domingo 9 de diciembre la denominó” Española”.( no Hispaniola).

Nombre que aceptaron los reyes católicos y que fue usado en la mayor parte de los actos oficiales hasta los últimos tiempos de la dominación Española en la isla. Colón en su carta al escribano de los Reyes Católicos, Luís de Santangel, en 15 de febrero de 1493, al hablar de sus descubrimientos dice. “del cual cabo (de Cuba) había otra isla al oriente, distante de esta diez e ocho leguas, a la cual puse el nombre la Española”

En su carta a Rafael Sánchez, en 14 de marzo de 1493, y la cual fue traducida inmediatamente al latín por Leandro Cosco, y sirvió para dar a conocer al mundo el gran acontecimiento, Colón llama a esta isla Española. Lo mismo en la carta que dirigió a su Santidad en febrero de 1505, donde la denominaba “Isla española”. Colón siempre llamó a la isla Española, nunca Hispaniola.
Juan de la Cosa, compañero de Colón, en su mapa de 1500 llama a esta isla “La Española”, Alberto Cantino, en su mapa de 1502 la llama “llha Espanholla”. Mártir Waldeseemuller, en su mapa hecho ante de 1503 y publicado en Estrasburgo, en una edición de Tolomeo, en 1513, llama a la isla Spagnolla, Johann Kuysch en su mapa de 13 de agosto de 1508, la llama Spagnola, en el Lenox Globe, de 1510, se llama también Spagnola.

También es cierto que Orontino Tinaens en 1531 y Gerard Mercader en 1541 llamaron a la isla “Hispaniola” tal vez debido a que en sus mapas figuran los nombres en latín o porque ya para esa fecha Pedro Mártir y demás latinizantes habían inventado el nombre de Hispaniola. No obstante el uso oficial y aún el notarial, aplicado a la isla, fue prevaleciendo sobre el de la española, sobre todo después de mediado del siglo XVII

Haití, según los autores españoles antiguos que hablan de las Indias, era el nombre que tenía la Isla a la llegada a ella de Cristóbal Colón, y significaba tierra elevada. Pedro Mártir, supo que se llamaba también Quisqueya; pero esto no ha podido comprobarse hasta ahora.
El nombre de Haití, como nombre de la isla despareció casi por completo al desaparecer los haities y sólo revivió para la parte occidental de la isla al fundarse en 15804 la nacionalidad haitiana. No hay ninguna razón de peso para justificar que la resurrección de ese nombre de un pueblo desaparecido por completo.

Cuando Cristóbal Colón encargó a su hermano Bartolomé visitase el sur de esta isla para ver sui en el podía fundad una ciudad marítima, poco después fue fundada en la orilla izquierda de la ría Ozama la ciudad de Santo Domingo, dándole este nombre Bartolomé en memoria de Dominico Colombo, padre de ambos Colones. Cristóbal Colón quería ponerle a la nueva ciudad Nueva Isabela, pero varió de parecer cuando supo que el nombre dada a la nueva ciudad era el de su padre.
“Santo Domingo del Puerto de la Española” se llamó la primera ciudad del sur de la isla y allí debía ser vilipendiados y cargados de cadenas el Descubridor del Nuevo Mundo y sus hermanos. Poco años después Nicolás de Ovando, Gobernador de la Colonia, pasó la ciudad a la parte derecha del Río Ozama. La nueva ciudad se engrandeció rápidamente; fue punto de escala de los busques españoles que venían a América, tuvo Audiencia, obispado primero y después arzobispado y poco a poco el nombre de la ciudad de -- Santo Domingo-- fue aplicándose a toda la isla, haciendo olvidar casi por completo el de Haití y relegar a las oficinas y a las notarias el de Española.

Al ocupar los franceses, en 1630 la parte occidental de la Isla, el nombre de Santo Domingo se generalizó por completo. La Iglesia contribuyó bastante a este cambio de nombre de la isla. Los obispos y arzobispos lo fueron siempre de Santo Domingo, no de Haití, ni de La Española. Al principió había dos obispados, el de La Vega y el de Santo Domingo, pero suprimido el de La Vega, toda la isla entraba en el territorio sometido a la jurisdicción del arzobispo de Santo Domingo.

Después el nombre de “Isla de Santo Domingo” era usado por el mismo gobierno español. El tratado de Aranjuez del 3 de junio de 1777 se ocupa del arreglo de fronteras entre Francia y España en la Isla de Santo Domingo. A fines del siglo XVIII. Mr. Moreau de St. Mery publicó una descripción de la Parte española de Santo Domingo y otra de la Parte francesa de la misma isla
El nombre de la española que Cristóbal Colón le dio a la isla es uno de sus errores de apreciación, pues Santo Domingo, en sus bosques, valles, y montañas no se parece a España. Además no siendo españoles los habitantes de Santo Domingo, no tiene razón de ser esa denominación
Cuando el 16 de junio de 1838 se reunieron a las once de la mañana, en una casa de la plaza del Carmen los nueve trinitarios: Juan Pablo Duarte; Vicente Celestino Duarte; Tomás de la Concha; Pedro A. Pina; Juan Isidro Pérez; Presb. José Antonio Bonilla; Presb. Pedro Carrasco; Ramón M. Mella; y Francisco del Rosario Sánchez, juraron destruir la ignominia de que la Cuna de la América fuese la esclava de Haití y se comprometieron con igual solemnidad a fundar un estado libre y soberano que se llamase República Dominicana. Derivaban este nombre del de Santo Domingo que tenia la Isla y que a su vez procedía del de Dominico Colombo padre del descubridor.

El nombre de Santo Domingo llevado por la isla exige que la República se llame dominicana y no de Santo Domingo, pues no hay una sola república en la isla. Sino dos. Sobre esto se dictó hace años una disposición. ( el autor no especifica nombre y fecha de tal disposición). Además el nombre de Santo Domingo tiene el inconveniente de que los haitianos genéricamente serían dominicanos, cosa que a ellos no les gustaría de ningún modo, como a nosotros no nos gustaría que nos llamasen haitianos, aunque este nombre lo haya llevado el gran Petión.

Pero el mismo inconveniente tienen todos los nombres de la isla. Ni a los españoles les agradaría que a los haitianos fuesen llamados españoles o hispanolenses, pues no son de raza hispana, ni a los haitianos le gustaría esas denominaciones pues ellos si tienen algunas simpatías por los europeos, es ´por los franceses cuyo idioma muchos de ellos y todos entienden. Creo que los haitianos preferirían, en último caso, el nombre genérico de dominicenses, que es un nombre derivado del padre del Descubridor de la isla, al hispanolenses que le hace aparecer, falsamente, como de raza hispánica. Darle a la isla un nombre nuevo o desusado. A más de lo que tiene, más bien que disminuir los errores geográficos que cometen los ignorantes y descuidados, sería aumentarlo pues con eso nombre más se acrecentaría los motivos de confusión

Casi de más está decir que a mi (Emiliano Tejera), es que no se haga cambio alguno en el nombre de la isla, que hoy todos o casi todos llaman Santo Domingo. En estos estoy de acuerdo con la gran mayoría de los habitantes de la isla y tal vez, con la de los hombres ilustrados de las demás países.
Le saluda a Ud. atentamente. E. Tejera.

Nota: Reproducimos integro el contenido de esta carta, por considerar que el lector debe hacerse el juicio que le considere conveniente, nuestro parecer es obviado, para no distorsionar el contenido histórico del documento de Don Emiliano Tejera. Publicado por vez primera en el Periódico Listín Diario, en fecha 20 de junio de 1931

EL PERIODISMO EN LA PROVINCIA DE SAMANA

EL PERIODISMO EN LA PROVINCIA DE SAMANA
Este artículo fue escrito por el profesor Francois F. Sevez, el 5 de mayo de 1940, en la Ciudad de La Vega. El Prof. Sevez, fue uno de los biógrafos del Padre Fantino, su obra, “Bosquejo Biografico del Padre Fantino, en 1941, Imp. El Progreso, La Vega, es un documento valioso donde se da a conocer una cronología sobre la vida de este santo varón,

Respecto a la aparición de los primeros periódicos en Samaná, el Seibo y Barahora, escribe el Lic. Manuel A. Amiama en su obra, “El Periodismo en la República Dominicana; “No hemos podido inquirir si Samana, el Seibo y Barahora, contaron con periódicos antes de 1899, cosa posible sobre todo en la dos primeras poblaciones que tenían ya importante representación en la política
Cierto de toda certeza es que tanto el Seibo como Samaná contaron con prensa en tiempo anterior al año de 1899. No he de hacer relación circunstanciada de la historia del periodismo en la primera de estas provincias; me limito a consignar que ya para el 1879 aparece en ella y en la común cabecera, El Cometa, cronológicamente, el primero de los periódicos seibanos, Fundadores de este vocero fueron José María Beras (muerto en 1910) y Servando Morel (muerto en 1929)
Concretamente a Samaná, he de indicar que el más antiguo periódico de esta Provincia tuvo por nombre EL ECO DE SAMANA y vio la pública en la capital de la misma, el domingo 12 de agosto de 1877. No he logrado averiguar el tiempo que duró; más debe haber tenido una segunda época, era publicación quincenal, y se editaba en la Imprenta del Pueblo,(Distrito Marítimo entonces, desde 1865. Provincia a partir de 1908) dirigía Joaquín Araujo, puertorriqueño.
Dos escritores de mérito estuvieron en Samaná, puertorriqueños ambos: Medardo Bonilla, buen poeta y prosista y Cristino Zeño (tocante a Cristino Zeño, referimos al folleto intitulado Cristino Zeño, de J. Cardona Ayala, impresora Santo Domingo, el discurso del Lic. Manuel Ubaldo Gómez en el acto que se honra de aquel, que se celebró en La Vega, el año de 1920, reproducido en la Renovación, publicación quincenal vegana año 1, edición No,. 25, 15 de febrero de 1937) excelente pedagogo. El segundo, por lo menos ha de haber colaborado en la prensa de aquellos días
Los dos periódicos que siguen en orden cronológico, obra fueron de Gregorio Riva, “ el mejor esbozo de fomentador desinteresado y de empresario de buena fe que he conocido” dice el ilustre Hostos. A Santa Capuza, originalmente punto de partida del ferrocarril llamada hoy de Samaná-Santiago, llevó Gregorio Riva una imprenta, y en ella se imprimieron: LA PENINSULA DE SAMANA, vocero “ nacido al calor del ferrocarril de La Vega”, que salió en 1884, y LA BAHIA DE SAMANA, aparecido en agosto de 1887, y que en febrero del 1888, se editaba todavía,
Máximo Antonio Álvarez, en conferencia sobre Riva, dijo de éste y de su imprenta lo siguiente “Viendo lo ventajoso que seria para el país el cultivo del cacao, se entregó en cuerpo y alma a hacerle propaganda, y para ello estableció una imprenta y editó un periódico y publicaba folletos que repartía gratis en grandes cantidades, en la cuales indicaba la manera de sembrar y cosechar la rica almendra y los grandes rendimientos que este fruto produciría
Y el Redactor del periódico, y los cajistas, y el papel, tinta, imprenta, todo lo pagaba de su propio peculio. (Gregorio Riva. Conferencia dictada en la Escuela Normal de La Vega, con los auspicios de la Sociedad La Juventud, el día 3 de febrero de 1930, publicada en Renovación, año 1 No. 23, diciembre 30 de 1930)
José Dubeau, uno de los secretarios de la Sociedad Literaria y Recreativa Centro unión Samanes, fundada en Samaná el 30 de abril de 1887, fue el director del último periódico nombrado. En él colaboró en 1887, Eugenio María de Hostos, nombrado el siguiente año Miembro Honorario de la precitada sociedad.
En 1889 apareció en Samana, EL CORREO, Redactor; José Enrique Vélez, puertorriqueño, orador y periodista de (nota. Descendiente de familia dominicana emparentada con los Lluveres. Fue Intérprete Oficial en el primer Gobierno de Jiménez. Por aquella época, 1900, era propietario de la librería nombrada Flor del Ozama, situada en la calle Arzobispo Nouel de la entonces Santo Domingo de Guzmán) Salía aún en 1890.
EL ADELANTADO, semanario de Joaquín Raimundo Vicioso Reyes, vio a la luz en Samaná el 16 de agosto de 1893. Como se ve, son cinco periódicos anteriores al año 1899. También lo son: EL AGUINALDO, de J.R. vicioso Reyes, periódico crítico, que en el año de 1892 se editaba en Sánchez, Director Propietario Dionisio V. de Moya.
Prosigue escribiendo el Lic. Amisma (Obra Cit. P. 72) “ En Samaná, Seibo y Barahona, ha habido pocos periódicos principalmente en el curso de este periodo” (1899 a 1916) “ Sin embargo, citemos , en Samaná, PRENSA LOCAL, dirigido por el periodista J. P. Bonoit, que nació hacia 1908 y que todavía se edita teniendo alguna importancia por ser el principal periódico de la provincia; hacia 1910 salió allí el periódico EL DERECHO, fundado por Ramón Antonio Marcelino (Jimaquén).
No s tan exiguo como declara el Lic. Amiama en el catálogo de periódicos correspondiente a Samaná y al Seibo. Había cuenta del medio, no son pocos, más de 26 periódicos seibanos aparecidos hasta el 1839. Y por lo que a Samaná respecta, a los ya puestos en nómina, agréguense los siguientes:
LA PENSINSULA, de Rafael Pou, Dr. L.B. Pou, Manuel Virgilio Ramírez y el General Rafael Rodríguez y Rodríguez (gobernador de Samaná, después ministro). LUZ DE LA VERDAD, publicación quincenal, de Manuel Virgilio Ramírez.- EL ENSAYO, de P. J, Benoit y Alejandro F. Jesurum.- EL REFORMADOR, semanario, Director P. J. Benoit, cuerpo de redacción; Dr. B. Maldonado, José Ramón Aristy, Pablo Acevedo.- EL MUNICIPIO, órgano del Ayuntamiento de Samaná.- EL QUISQUEYANO, periódico quincenal, y EL SAMANES, semanario ambos de Rodolfo Díaz.
LIRIO AZUL Y EL DEFENSOR, semanario, y EL PERIQUITO, de salida eventual, todos de Juan Gregorio Turbides.- BOLETIN JUDICIAL, del Juzgado de Primera Instancia;- EL PENINSULAR, de Felipe J. Susana; EL PORTICO, de Justiniano Acosta; EL AUSTERO, de Álvaro Castro; EL FILORIO, de Teófilo Ferrer; LA PENINSULA ( segunda época), Director Dr. Ángel R. Delgado Brea; redactor; Pedro A Delgado Brea. LA NUEVA ERA y EL LUCHADOR; este último apareció en 1928, el primer periódico editado en Sabana de la Mar (común de Samaná hasta 1938), De ambos fue director Aquilino Grullón Hernández; LA PENINSULA ( tercera época ), de Francisco E. García (CHITO), y EL DOMINICANO, órgano oficial, en Samaná del Partido Político del mismo nombre.
El historiador Alemar da la noticia del importante semanario PAZ Y TRABAJO, que por los años de 1910 a 1911, publicaba en la población de Sánchez, nuestro compañero Julio Acosta hijo, (Julin Varona), quien era su Director Propietario editándolo en una pequeña imprenta propiedad de su padre Don Julio Acosta, en aquella villa. Es posible que éste fuera el primer periódico de salida regular y de alguna duración que se publicara en Sánchez. Era de ocho páginas y tenia siempre nutrida información de aquella localidad (9)
Índice onomástico de oros periódicos de Sánchez.
EL NECESARIO, semanario, 1915, Director-Propietario; Francisco A. Trinidad. Se editaba en la Imprenta de Moya Hermanos.- EL UNIVERSAL, Fundado en 1915. Director-Propietario Ovidio R, Fontana. Editado en la Imprenta Universal, del propio Fontana. En el año 1930, al fijar éste su residencia en San Francisco de Macoris, llevóse consigo la Imprenta, y desde entonces allí ha seguido apareciendo el periódico. EL LIBERAL, periódico políticos y de intereses generales. Director Ovidio R. Fontana, redactor en feje y administrador. Antonio Sierra Redactores: J. María Idelfonso y G.A. Brea. La edición No. 41 tiene fecha de 11 de noviembre de 1923. Imprenta Universal.
LA METRALLA. Periódico crítico, Imprenta Universal; EL MAGAZINE, de Francisco Benliza.; EL BENEFECTOR, semanario, Director-Propietario; Rafael Emilio Sanabia. Primera edición, 5 de enero de 1936. Se hicieron 39. Imprimiéndose en la Imprenta el Progreso de R.A. Ramos, La Vega; SANCHEZ, semanario de intereses generales. Redactores; Dr. José A. De Pool y Julio A. Rib. Apareció el 2 de mayo de 1937. Salieron 52 ediciones. Imprenta El Progreso, de R.A. Ramos, La Vega.
De lo expuesto se sigue que la provincia de Samaná, si no de las primeras tampoco fue de las últimas en contar con periódicos; tan sólo Santo Domingo, Santiago, Azua y Puerto Plata, le tomaron la delantera en esta vía (San Juan de la Maguana, hoy común Cabecera de la Provincia Benefactor, tuvo un periódico en 1871, El PABELLON DOMINICANO, y otro en 1874. WEL ECO DEL SUR, pero en aquella época no era más que común de azua)
Pecaría de injusto si antes de poner término a estos apuntes, no hiciera especial mención del más esforzado paladín del periodismo en Samaná, me refiero a Pedro J. Benoit, Director-Propietario de PRENSA LOCAL, Nació en la ciudad de Puerto Plata, el 1ro de noviembre de 1879, hijo del prócer restaurador Pedro Salomé Benoit y Bartola de la Cruz de Benoit, capitaleño y puertoplateña respetivamente.
Llegado a Samaná hacia 1885, contaba 15 años cuando entró como aprendiz de tipógrafo en la Imprenta Municipal de esta ciudad, imprenta que dirigía a la sazón el periodista J. R. Visioso Reyes, a quien sustituyo Rafael Pou, primo del Dr. L. B. Pou. Allí trabajó Benoit en la impresión de LA PENINSULA, semanario que apareció en su primera época a principio del siglo XX, y el de más larga vida
--si exceptuamos a PRENSA LOCAL--,de cuanto periódicos han visto la luz pública en Samaná. En 1902 se traslado Benoit a San Francisco de Macoris y de allí a La Vega, y en esta última ciudad trabajó en LA CONCORDIA, semanario cuyo propietario era Ramón Cruz Torres, puertorriqueño, y Federico García Godoy el director-Redactor. Vuelto a Samaná hacia 1904, por aquella época publicó en la Imprenta Municipal, el primer periódico suyo, intitulado EL ENSAYO, del que fue director, con Alejandro J. Jesurum como redactor.
Desapareció el periódico al agravarse la enfermedad que padecía Jesurum, quien falleció tiempo después. Más tarde en la misma Imprenta, imprimió Benoit EL REFORMADOR, semanario de corta duración. Benoit como director, la redacción estaba a cargo de colaboradores.
En 1905 trabajaba en una imprenta propia, y el 29 de julio de 1908, nacía PRENSA LOCAL, semanario que no era, originalmente, más que un simple anunciador de libros por Benoit puesto a la venta. Justicia al mérito; Pedro J. Benoit, en lucha a brazo partido con la apatía circunstante, sin más armas que las nobilísimas de la prensa, ni más escudo que un tesón único en los anales del periodismo vernáculo, alzó pendones por la cultura samanesa, dándole a la tarea que , si mal retribuida, habrá de granjearle el justiciero aplauso de la posteridad a la par le asegura el reconocimiento de todo samanes consciente.
LA VEGA, MAYO 5 DE 1940, FRANCOIS F. SAVEZ. Filis.

LA NO REELECCION PRESIDENCIAL EN LA HISTORIA CONSTITUCIONAL DOMINICANA

LA NO REELECCION PRESIDENCIAL EN LA HISTORIA CONSTITUCIONAL DOMINICANA
Fuente: Fernando Pérez Memén, Publicado en BAGN_ 1884_No. 107-05

De los puntos de reforma constitucional que están en el debate político cotidiano el más relevante es que se refiere a la no reelección presidencial, principio que expresa la pequeña burguesía emergente cuando quiso en 1844 constituir el Estado Dominicano conforme con las ideas de la democracia representativa.
Pero en nuestro país, como en la América Latina, el ideal chocó contra la realidad. El Nuevo Mundo cortó los lazos políticos con Europa, empero, ésta mantuvo sus encuadramientos estructurales y mentales, y por consiguiente, dejó en vigencia los valores coloniales de la dominación, entre otros, el personalismo, el paternalismo, el autoritarismo y el clientelismo administrativo.
Así la utopía entró en contradicción con la estructura social que afirmaba la permanencia de este momento dominante. Y fruto de esa contradicción es que Latinoamérica < como afirma Jacques Lambert es el campo más fértil para las “leyes del cielo azul” las que define como “aquellas que intentan dar a las sociedades humanas una pureza celestial, aquellas leyes que provocaron los deseos de reformas necesarias pero su realización se retrasa en medio de un exceso de palabras”
A diferencia del legislador haitiano que reiteró el principio de la Presidencia vitalicia de la Ley Fundamental de Toussaint en la Constitución del 1843-modelo, al igual que la del 1787 de los Estados Unidos, la de Cáliz de 1812 y las francesas de 1799 y 1804, el legislador dominicano estableció el principio de la alterabilidad en el artículo 98 de la Carta Sustantiva de 1844.
La espada, sin embargo, se impuso a la toga, y se le obligó a intercalar el artículo 206 que exceptuaba a Santana, Presidente en ese momento, para que “ conservara su cargo durante dos periodos consecutivos….. (Peña Batlle A. Constitución Política y Reformas Constitucionales, Edición de ONAP. Sto. Dgo) Y a más de esto, el espíritu liberal del texto se comprime y se niega el legitimar por el articulo 210 la dictadura.
Desde ese entonces todo el devenir constitucional dominicano ha sido un contrapunto entre la reiteración del principio de la alterabilidad y la imposición del continuismo.
El principio de la alterabilidad queda consagrado en la Carta Sustantiva del 1844, en la revisión de febrero de 1854. En la Constitución de Moca de 1858, en las reformas de 1865, de 1875, de 1878, de 1881, de 1887, de 1924, de 1927, , del 9 de septiembre de 1929 y en la de 1963. Excepto éste último, los anteriores textos constitucionales sólo prohíben la reelección consecutiva del Presidente y justifican su nueva elección pasado el periodo siguiente de su mandato.
Así la Ley Fundamental del 1844, en su Artículo 98, declara taxativamente “ninguno puede ser reelecto Presidente de la República, sino después de un intervalo de cuatro año”.
En cuanto al continuismo el primer texto que lo legitima es la revisión del 1872, cuyo artículo 29 expresa que “El Presidente de la República puede ser reelecto indefinidamente”. El mismo principio se repite en las revisiones de 1879, de 1880 esta última sólo permite la reelección para el periodo inmediato, de 1896, de 1907, de 1908, de la del 20 de junio de 1929, de 1934, de 1942, de 1947, de 1955, de 1959, 28 de junio de 1960, , 2 de diciembre de 1960, y la del 1966,
En relación al periodo de gobierno la mayoría de los textos siguen el del 1844. Que estatuyó cuatro años. Pero hay otros que establecen seis años: como la revisión de diciembre de 1854, la de 1872, y la reforma de 1908: otros textos establecen cinco años como el de 1842. Los períodos más cortos son los de un año de la reforma de 1878; y de dos años de la revisiones del 1879, de 1880 y de 1881
Otros rasgo característico de la historia constitucional es la consagración, en algunos textos, del Poder Ejecutivo unipersonal y centralista, y en otros, el Poder Ejecutivo Plural. El Constituyente del 1844 estableció que: “El Poder Ejecutivo se delega a un ciudadano que toma el título de Presidente de la República”. Y le otorgó amplias e ilimitadas facultades que a veces limita la esfera de los otros poderes del Estado, por ejemplo, el nombramiento de los empleados del ´Poder Judicial, y hasta la facultad de nombrar los empleados de los Ayuntamientos conforme con las reformas constitucionales de 1934, 1942, 1947, 1959, 28 de junio de 1960, y 2 de diciembre de este último año.
El Poder Ejecutivo Plural se estatuye en la reforma de 1878, cuyo Artículo 51 reza “ El Poder Ejecutivo se ejerce por el Presidente de la República en unión de los Secretarios de Estado en los respectivos Despachos, como órganos inmediatos”. El Constituyente de 1887 mantuvo ese texto, y solamente concedió al Presidente de la República como facultad única, la de nombrar los Secretarios de Estado, aceptarles su renuncia y removerlos cuando lo juzgase conveniente (Art.50.
Las extensas facultades que hasta entonces la Constitución otorgaba al Primer Magistrado de la Nación, le fueron conferidas al “Presidente de la República en unión con los Secretarios de Estado en los respectivos Despachos”. Desde el 1878 o su se quiere desde 1887 hasta el 1907, el Poder Ejecutivo no fue unipersonal.
Sin el freno de la no reelección, y con el carácter unipersonal y centralista del Poder Ejecutivo, que le confiere la Constitución, el Primer Magistrado está permanentemente tentado a caer en el personalismo y el autoritarismo, y por consiguiente, a limitar el espíritu democrático que sustenta desde 1844 el devenir constitucional de la Nación.
El pueblo dominicano a lo largo de su accidentada historia ha dado muestra de su vocación anti reeleccionista, y percibe y vive su historia como hazaña de la libertad. En este sentido la reforma constitucional que está sobre el tapete. No sólo debe consagrar la no reelección presidencial, sino también la descentralización administrativa y el Poder Ejecutivo Plural

TOMAS BOBADILLA BRIONES.


TOMAS BOBADILLA BRIONES.
Fuente: Ramón Lugo Lovaton, Notas sobre Tomas Bobadilla Briones, Listín Diario, Sto Dgo, 13 y 29 de noviembre 1933, y la Nación, 14 y 22 de septiembre; 4, 20 y 29 de octubre 1946
Por espacio de sesenta años (1811 a 1881), el hombre terrible de las cámaras palaciegas presidenciales, confidente de todos los grandes mandatarios dominicanos, de algunos de Haití y otros de España: arca de misterios en las cosa públicas, Sargazo sin oleaje donde concurren a dialogar vidas y haciendas ajenas: faro de perversos y apoyo de revolucionarios; lente que, como ninguna otra enfoca con serenidad los problemas generales, y lupa colocada sobre el plano de la vida de todos los hombres.
Todo lo es Bobadilla; águila que se remonta y reptil que se arrastra; bálsamo que calma y veneno que corroe; luz que tranquiliza y sombras que espantan; calma que atrae y tempestad que mata.
Tomás Bobadilla Briones, el hombre de ayer, de hoy, de siempre, sin el no se puede contar la historia de la Nación Dominicana, en cada unos de los episodios está presente esta figura sin igual, sentado como un sacerdote pagano entre los altos picos de la fe en el ideal, lucha de luces y de sombras.
Hombre físicamente fuerte, espiritualmente acerado, sereno, calculador como una máquina de de pensar aplicada a la política. Catacumbas que atraen, océanos que se encrespan, cielos que se nublan. Este hombre es; mano que firma, voz que delata, ojos que escrutan, y cerebro que vigila. Era de aquellos hombres como decía José Martí, “se quedan despiertos cuando todos duermen”.
Goliat infatigable que cruza por el panorama político dominicano. Maquiavelo le hubiese dispensado el alto honor de su saludo.
Estamos en la presencia de uno de los hombres más extraordinarios, importantes, raros, y complicados de la historia nacional, cuya vida singularísima es casi desconocidos, aguarda paciente desde su desconocida y perdida tumba en Puerto Príncipe, Haití, el puesto que la posteridad ha de brindarle, para el bien o para el mal, o simplemente para el conocimiento de este hombre que tuvo un papel de primer orden en los acontecimientos que culminaron con la formación de la nacionalidad dominicana.
Tomás Bobadilla nació en el valle de Nayba el 30 de marzo de 1786, fueron sus padres: Vicente Bobadilla y Gregoria Briones, contrajo matrimonio civil en la ciudad de Santo Domingo, el 12 de marzo de 1832, con María Virginia Desmiet D´Olbreuse, mientras desempeñaba el cargo de Director de la Escuela Nacional. El matrimonio religioso tuvo lugar en La Catedral el día 30 del mismo mes.
Murió en el ostracismo, en la ciudad de Puerto Príncipe, Haití, el 21 de diciembre de 1871. Al cerrar sus ojos, llevaba la carga sobre sus hombros de 85 años de edad. A si terminaba la tenebrosa vida política es seis épocas distintas del acontecer de la República Dominicana: 1) España Boba, 2) Dominación Haitiana, 3) Estado Independiente de Haití Español,4) República Dominicana hasta 1860, y 5) Restauración y Periodo post restaurador hasta 1868 cuando se destierra a Bobadilla con el caído gobierno de Cabral.
Bobadilla, fue un hombre raro, complicado y enigmático. Su tarea política no logró nunca agotar ni su resistencia física ni su tremenda capacidad intelectual, valía, trabajando por varios hombres. Santana, le llamaba “Mi Ministro Universal”, Duarte, le llamaba con el caritativo irónicamente de “Pandora” pero lo consideraba un hombre extraordinario. La comparsa santanista le temía. Jiménez lo respetaba. Y desde los altos representante de la Iglesia Dominicana hasta los hombres más humildes del pueblo, lo miraban con mezcla de admiración y recelo.
Nadie como Bobadilla llego a sembrar durante las décadas en que actuara, mayores dudas y mejores esperanzas, porque supo infundir miedo y terror a veces, porque era capaz de hacer favores y de saber ofrecer sus servicios sin comprometerse, actuando siempre con discreción y cautela.

16 nov. 2010

REFLEXIONES HISTORICA,




Reflexión Histórica
HAY QUE PRESERVAR EL NOMBRE DE LA VEGA

César Arturo Abréu Fernández

LA VEGA El 12 de marzo del 1494, habiendo partido Cristóbal Colón desde La Isabela y al mostrarse ante sus ojos la fértil llanura que hoy conocemos como Valle del Cibao, quedó grandemente impresionada y maravillada. Pero permitamos que sea el Padre Las Casas quien nos lo describa: “…la vista de ella es tal, tan fresca, tan verde, tan descombrada, tan pintada, toda llena de hermosura, que ansí como la vieron les pareció que habían llegado a alguna región del Paraíso, bañados todos de entrañable alegría, y el Almirante, que todas las cosas más profundamente consideraba, dio gracias a Dios y púsole nombre

LA VEGA REAL”. Posteriormente, conforme coinciden la mayoría de nuestros historiadores, el 8 de diciembre de ese mismo año, fundó a orillas del Río Verde y próximo al asentamiento indígena de El Guarícano, el fuerte que bautizó con el nombre de La Concepción de LA VEGA, en torno al cual se fue conformando la ciudad del mismo nombre. Años más tarde, por disposición de Bartolomé Colón, fue trasladada la ciudad media legua hacia el este, lugar de la actual Vega Vieja, pero conservando el mismo nombre.

Es en esa ciudad de La Concepción de LA VEGA donde se producen incontables primicias en América, irrumpiendo fuertemente el nombre de LA VEGA en la historia del Nuevo Mundo; entre esas primicias continentales cabe destacar: el bautismo de los primeros indios en el 1496; en el 1502 funden las primeras monedas; el primer monasterio en el 1503;

Fray Bartolomé de Las Casas oficia la primera Misa Nueva en el 1510 y ese mismo año Fray Pedro de Córdova predicará el primer sermón a favor de los indios; mediante la bula Romanus Pontifex, el Papa Julio II creó la diócesis de La Vega en 1511; de igual forma Fray Ramón Pané publicó el primer libro y se plasmó la primera pintura, entre otras tantas primicias de LA VEGA, que sería prolijo enumerar.

Cuando en el 1562 un terremoto destruyó la ciudad, sus habitantes se trasladaron hasta el lugar que hoy ocupamos, refúndanlo nuevamente la ciudad como La Concepción de LA VEGA.

En todos los casos y por extensión, se llamó LA VEGA a toda la región circundante bajo la influencia administrativa y religiosa de La Concepción de LA VEGA, tanto así que en el 1795, siendo la isla todavía colonia de España, se dividió en cinco partidos, los cuales eran: Santo Domingo, Santiago, LA VEGA, Azua y El Seibo. De igual manera lo hizo la Asamblea General haitiana del 1801, cuando fuimos invadidos por Toussaint Louverture, designando a LA VEGA como distrito.

Luego de la Reconquista y nuevamente bajo el dominio de España en el 1810, la parte española fue reconocida como una provincia de ultramar, compuesta por cinco partidos, siendo LA VEGA el Segundo Partido del Norte.

Al proclamarse la Independencia Nacional el 27 de febrero de 1844, la Junta Central Gubernativa, mediante decreto de fecha 24 de julio de ese mismo año, dividió el país en cinco departamentos con fines electorales, siendo el Departamento de LA VEGA uno de ellos. Posteriormente y al proclamarse la Primera Constitución de la República, el 6 de noviembre de 1844,

LA VEGA quedó consagrada como una de las cinco provincias originales del país, siendo las demás: Santo Domingo, Azua, Santiago y El Seibo. Aún más, al proclamarse en el año 1858 la Constitución conocida como la de Moca, LA VEGA es nuevamente ratificada como una de las cinco provincias que conforman la Nación.

Al producirse la anexión a España en el 1861, la Capitanía General del País lo divide en seis gobiernos, LA VEGA uno de ellos, con sus tenencias, comandancias de armas y puestos militares, contando LA VEGA con las tenencias Moca y Macorís, las comandancias de armas de Jarabacoa y Cotuí y los puestos militares de Cívico y Matanzas.
En el año 1880, nuevamente como República Dominicana, al proclamarse la Constitución del 18 de mayo, el país quedó dividido en cinco provincias, siendo LA VEGA nuevamente una de ellas con tres distritos.

La condición de provincia le es ratificada a LA VEGA en las Constituciones de 1895, 1907, 1935, hasta la fecha, incluyendo todas las modificaciones a las que ha sido sometida nuestra Carta Magna.

En el aspecto patriótico, el nombre de LA VEGA ha estado siempre asociado de manera decisoria a los más importantes acontecimientos nacionales. Así, el 4 de marzo del 1844, conjuntamente con contingentes de Jarabacoa y zonas aledañas, fue la primera población del Cibao en adherirse a la causa independentista, participando activamente en las batallas del 30 de marzo, Beller y Sabana Larga-Talanquera. De igual manera, el 26 de agosto de 1863,

LA VEGA fue la primera ciudad en pronunciarse valientemente y en armas a favor de la Restauración, después del Grito de Capotillo. En todas esas epopeyas, el nombre de LA VEGA estuvo en la mente, en el corazón y en los labios de sus héroes como timbre de orgullo.

Por otro lado, existe un sentimiento de arraigo o pertenencia, desarrollado por generaciones, que vincula a los seres humanos con el nombre y el lugar donde nacieron, donde sintieron el aire que respiraron; el agua que mitigó nuestra sed, la sombra que nos abrigó, las calles y caminos que recorrimos, etc.

Ello crea un cordón umbilical indisoluble, una empatía, una especie de energía de pertenencia con nuestro entorno y los nombres a él asociados, muy difícil, por no decir imposible, de romper; más aún en el caso de LA VEGA donde ese vínculo ha existido por más de quinientos años de sueños, anhelos y realizaciones.

El nombre de LA VEGA es el único que aún persiste en el país en una comunidad vigente, de los dados originalmente por Colón. Ello de por sí es una razón más que suficiente para preservarlo. Pero aparte de eso, hemos demostrado hasta la saciedad, la importancia histórica, religiosa y patriótica, eximiéndonos de entrar por ahora en los campos de la cultura, tradiciones, deportes y política, que acarrean el nombre de LA VEGA en la historia de América y en la conformación de nuestra nacionalidad.

Querer despojarnos del gentilicio de “vegano” sería como arrancarnos parte del alma. Pretender cambiarle el nombre a la Provincia de LA VEGA constituiría un flagrante desconocimiento y tergiversación de la historia y más que eso, una inaceptable aberración.