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14 jun. 2010

Notas, Sobre la Primera Bandera Nacional que Ondeó bajo los Cielos

Notas, Sobre la Primera Bandera Nacional que Ondeó bajo los Cielos
de La Concepción de La Vega,

A mediado del 1833, regreso desde Europa donde cursaba sus estudios Juan Pablo Duarte y Diez, cinco años después de su regreso a la República fundó secretamente la Sociedad la Trinitaria, el lunes 16 de julio de 1838, día de Nuestra Señora del Carmen. Ideó la bandera de la libertad, tarea que fue confiada para su confección en las manos de dos valientes damas, las señoritas: Maria de la Concepción Bona y Hernández y Maria de Jesús Pina y Benítez, bajo la dirección del mismo Duarte, ambas vivían en la calle el Conde cerca del Baluarte

La confección de la enseña tricolor en Concepción de La Vega.
En unas de la sesiones celebrada por la Sociedad la Trinitaria, se acordaron enviar delegaciones a diferentes regiones del país, para que estuvieran los habitantes de esos pueblos tuvieran instruidos sobres los aprestos libertarios y estuviesen preparados para conquistar a cualquier precio nuestra libertad

A la Vega, vino Juan Evangelista Jiménez, en 1843, quien trajo el manifiesto instructivo de la justa y peligrosa empresa libertaria, el cual fue operado en casa de Don Juan Ramón Villa y Jáquez, padre de las hermanas Villas del Orbe, tres damas de refinada cultura que ejercían labores de costura y bordado.
Su padre poseía una fábrica de cigarros, había sido Regidor, Alférez Real y Alcalde Ordinario de esta ciudad por el año de 1811, y murió el 13 de noviembre del 1843, a los 62 años de edad.

Juan Evangelista Jiménez, al ocurrir la muerte del progenitor de las Hnas, Villa, se encontraba en La Vega, ya que vino a esta ciudad a mediado de 1843. Haciendo una labor muy en secreto en pro de la Libertad Redentorista la cual rompería con eficaz acierto, el yugo opresor que por 22 años se venia experimentando inmisericordemente como esclavos de Haití,

Las hermanas Villa del Orbe, respondían a los nombres de: María del Carmen, María Francisca Angustia y Manuel (Nenita), y estado Juan Evangelista Jiménez, se confeccionó la bandera dominicana en tela de fina grama,.bajo su dirección conforme a la recomendaciones de Duarte. Las hermanas Villa del Orbe, al ejecutar esta bella y peligrosa obra pusieron todo su amor y entusiasmo artístico, como lo reclamaba el sentimiento para con la patria que rompería sus cadenas de esclava, y así mostrar al mundo el coraje de un pueblo con ansias de ser libre y soberano

El manifiesto que trajo a La Vega, Juan Evangelista Jiménez, ya era del conocimiento aquí, y una sociedad secreta laboraba con empreño preparando las masas tanto en la ciudad como en los campos, sociedad que estaba conformada por los hombres más connotados y bien relacionados con los hombres del campo, entre estos se encontraban los Dones o sean los Pepes, un grupo compuesto por siete caballeros de la mejor sociedad. Teniendo una característica su impecable y elegante forma de vestir, estos eran:
El abogado José de la Concepción Tavera (Don Pepe), natural del Seibo: Don Pepe Bernal, el medico Don Pepe Gómez y Don Pepe Narváez, naturales de Santo Domingo: Don Pepe del Orbe y Don Pepe Velazco, de La Vega: y Don Pepe Portes de Santiago

Todos de reconocida seriedad y valor, los cuales tenían muchos compadres. Ahijados y Amigos en toda la ciudad y en los campos. Día por día el entusiasmo de liberación de la patria crecía considerablemente, los veganos en ese entonces eran una sola masa, con un solo pensar, con un solo ideal y con un solo sentir. La libertad del pueblo dominicano.


Juan Evangelista Jiménez, que había tenido tan buena acogida de parte de los veganos, estaba seguro de la gran empresa que los Trinitarios le habían encomendado, y el había encaminado con todo éxito, que estando en la Fiesta de la Mercedes en el Santo Cerro, el 24 de septiembre del 1843, en un arranque de entusiasmo leyó en público el manifiesto revolucionario, encontrando con tan buena acogida de todos los ahí concentrados de diferentes localidades y donde Manuel María Prometa, enardecido de sentimiento patrio, se atrevió a decir en voz en cuello, que él estaba dispuesto a sacrificarlo todo por la libertad de su patria, que hasta sus hijos lo ofrecías para que sirvieran de tacos para los cañones o de cartuchos para los fusiles, rasgo patriótico que fue muy comentado


Como en toda celebración de este tipo de fiestas, hay autoridades y siendo denunciado Jiménez, antes las altos representantes del gobierno de ocupación en esta ciudad, ordenados su detención del lector del manifiesto revolucionario por agitador de las masas contra los invasores haitianos, por que fue necesario que las hermanas Villa del Orbe, lo ocultaran secretamente, permaneciendo de esta manera hasta el momento que se proclamó la libertad

Proclamada, la Independencia Nacional el 27 de febrero del 1844, con el Trabucazo de Mella, en la Plaza de la Misericordia, o Puerta del Conde, e izada el miércoles 28 la Bandera Nacional, por Sánchez, saludando el nuevo día de Gloria.. Donde anunciaba al mundo el nacimiento de la Republica Dominicana, libre y soberana, fue enviado a La Vega, Pedro Ramón Mena, para comunicar lo que había sucedido, quien llegara a la Sultana del Camú, el día 4 de marzo de 1844, al rayar el Sol que iluminaría la insignia nacional.

Flamea bajo el cielo azul y tocada por las suaves brisas de los pinares de guagui, la bandera nacional por primera vez en el Cibao.

Ese 4 de marzo de 1844, a las 10.00 de la mañana, hubo una gran reunión en el Ayuntamiento, donde se concentro una gran cantidad de personas, en el cual el Padre José Eugenio Espinosa presentó a Pedro Ramón Mena, su huésped y éste le manifestó a los allí reunidos la misión que le habían encomendado en la Puerta del Conde, y todo los sucedido el 27 de febrero con el grito de la Libertad.

Al oírle el entusiasmo fue desbordante en todos lo que ahí estaban presente, como es sabido los veganos estaban a la espera del día redentorista que de momento se presentaba infaliblemente, no siendo una sorpresa

Con un ¡Viva la República Dominicana!, que en arranque de patriótico entusiasmo del sacerdote José Eugenio Espinosa y de Juan Evangelista Jiménez el cual se encontraba en la reunión, y repetido por Don Pepe Tavera, Juan Álvarez Cartagena, Don Bernardino Pérez, Don Pepe Portes, Don Pepe Gómez y varios más de lo que allí estaban.
Al oír decir en esa reunión al Coronel Toribio Ramírez, que él con las guardias nacionales que tenía la honran de mandar, la pondría a los haitianos la más formidable resistencia para contenerlo0s en todo su intento. Acto seguido los oficiales haitianos Capitan Phillipeau, Teniente Nuelo, Teniente Juan Francisco Guillermo y otros más que integraban la Guardia Nacional, se adhirieron a la causa dominicana con decidida lealtad

….! Veganos: esta es la bandera de la naciente República, en sus manos la ponemos, defendedla y cuidarla con el mimo amor y entusiasmo, con que nosotras la hemos confeccionado, guardado y entregado. (Palabras de la Srta., Manuela Villa del Orbe, (nenita
Al instante Juan Evangelista Jiménez, dice.. ¡La Bandera ante todo…..Seguido se nombro una comisión que fue a casa de las señoritas Villa del Orbe en busca de la bandera, éstas vivían a una esquina más del Ayuntamiento, en la calle Independencia num. 77, estas heroínas al entregar la bandera dicen) al entregar el, lienzo patrio a la comisión que salía del Ayuntamiento en busca de ella, la cual estaba compuesta por el sacerdote José Eugenio Espinosa, Don Pepe Tavera, Juan Álvarez Cartagena, Don, Pepe Portes, y otros más,

Las palabras de la Srta., Villa, fueron contestadas galantemente por el abogado Don Pepe Tavera. Ya en la esquina del Ayuntamiento donde hoy esta el edificio del Casino Central, fue izada la bandera de la Patria acariciada por el Sol y bañada por la brisa tropical proveniente de los pinares de la lomas de Guagui, por primera vez en el cielo azul de esta ciudad de la Concepción de La Vega, la Sultana del Camú, el día 4 de marzo de 1844,

Fue un día en La Vega, de grandes festividades, no habiendo resistencia alguna de parte de los haitianos que ocupaban, todos departieron con los dominicanos, tal vez al igual como sucedió en la capital.