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26 jul. 2009

Hechos de Nuestra Historia


Hechos de Nuestra Historia

El General que murió de Pena, por ofensa del un oficial interventor
Fuente: Ámbito histórico, de J.A. Concepción, Revista ¡AHORA!, Núm. 504, del 9 de julio 1973, Pág. 58-59, y (Diccionario Biográfico- Histórico Dominicano, de Rufino Martínez, 1821-1930, UASD, Vol. CLII, 1971)


Conocido con el mote de “El Tiburón de la Bahía”, el general Ramón Antonio Marcelino (Jimaquen), este intrépido militar prefirió morir de inanición por la ofensa que contra él cometió un oficial al servicio de las fuerzas invasoras norteamericanas en 1916, ya que no pudo vengar la humillación a que fue sometido, cuando el insolente soldado yanquis, le propino una bofetada
Según consigna en su obra histórica, Cosas y Casos de Ayer, de Carlos V. de León, que expresa en el citado libro “un día en acalorada discusión que hubo de sostener en el poblado de Sánchez, con un oficial del ejército interventor recibió (Jimaquen) una bofetada”
Prosigue diciendo De León, en su obra, “a partir de ese momento se recluyó en su hogar, dejándose de crecer la barba, en asecho de la hora de lavar lo que a su juicio era una deshonrosa mancha para él, todo un varón dominicano de lo de verdad”
El relato de escritor concluye diciendo “sin embargo pasado el tiempo sin presentársele una oportunidad para llegar a cabo su propósito del desquite. Se declaró en huelga de hambre, muriendo transido de dolor y tristeza”
Nace en la ciudad de Samaná, un 7 de diciembre de 1874, según aparece en el Listín Diario de 14 de junio de 1913, en una semblanza publicada en ese periódico de la referida fecha,
A pesar de que el historiador Rufino Martínez, dicen que fue en 1873, quien apunta en su obra (Diccionario Biográfico- Histórico Dominicano, 1821-1930, UASD, Vol. CLII, 1971) “Tenía el oficio de platero, como su padre, lo que tuvo que ver con su buena calidad personal. Gustaba el intercambio de opiniones sobre cuestiones de orden público, sustentando siempre un punto de mira civilista.” Su padre, Sinencio Marcelino, restaurador liniero, nacido en Guayubín, su madre Juliana Petitón oriunda de Samaná. Su familia se radico en Sánchez desde 1885
El General Ramón Antonio Marcelino (Jimaquen), fue unos de los más altos valores políticos de la comarca de Samaná. Siendo un partidario del Jimenismo (Partido Azul), en sus primeros tiempos secundo al General Joaquín Barba, en la luchas políticas encabezada por este prestigioso samanense
En su condición de jimenista y al lado de Barba, participo en Puerto Plata en los acontecimientos que en 1906, culminaron en la muerte del legendario general Demetrio Rodríguez, y como consecuencia de esos trágicos sucesos. Él y Barba, fueron desterrados hacia las Islas Turcas.
Al describir al general Marcelino, Carlos V. de León, lo describe como un personaje pintoresco, señalándolo como de gran estatura, por su forma de vestir y su imponente cigarro “túbano”, criollo entre los gruesos labios, infundía una impresión de rudeza. Siendo un persona bastante cultivada ya que hablaba y escribía correctamente el Español, el Ingles y el Francés,
En la semblanza de 1913, del prestigioso periódico Listín Diario, señala al Gral. Marcelino, como un político de principio y militar decoroso. El escrito expresa “ frescos están aún los laureles que conquistó en la última revolución, dominando en todo el litoral de la heroica Península de Samaná, y allí fue donde se le vio, gladiador implacable, sobreponerse a la mezquindad de sus menesteres de guerra y hacer suyas todas las posiciones que defendían los militares del gobierno desastroso de los Victoria.
El bravo general que moriría de tristeza junto al litoral y ante el recuerdo punzante del ultrajé que no había podido vengar