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9 mar. 2010

DEL COMERCIO VEGANO DE AYER
















DEL COMERCIO VEGANO DE AYER
El panorama de la antigua villa de La Concepción, luego ciudad de La Concepción de La Vega, donde, según datos suministrado por Emilio Rodríguez Demorizi, primeramente se establecieron mercaderes europeos en Nuevas Indias. Expresa que éstos tenían por nombres Rodrigo Maxía y Bartolomé Núñez, cuyo último tiene coincidecialmente el mismo apellido que a quien va dedicado este trabajo de investigación histórica.
También en relación con el ámbito de La Vega Antigua, se sabe documentalmente de la existencia de un controversial sacerdote que fue a la vez comerciante y tenía su tienda en la calle de La Fundación. Su nombre Álvaro de Castro, a quien tuvo la misma iglesia que seguirle causa por amancebamiento
Contrayéndonos a ésta, nuestra actual ciudad vegana, hay que pensar que nula sería la actividad comercial en su restablecimiento, tras la destrucción de la primitiva población por el terremoto del año 1562, pues debió imperar el simple sistema del intercambio de bienes de consumo; “ yo te doy un pollo y tú me das un racimo de plátanos”, para citar un ejemplo.
Ha sido tradición constante del comercio vegano, incluyendo a los que de otras partes se establecieron aquí, alternar los afanes propios de sus profesión con nobles actuaciones de civismo, con actos de altruismo y con demostraciones de progreso
En este orden de ideas se ve a Manuel Ubaldo Gómez ejercer además de magistrado y descolar como historiador y jurisconsulto, Casimiro de Moya Portes, progresista elemento a quien se debe el inicio de la obra del actual Parque Duarte así como sus esfuerzos a favor de la propagación del cultivo del cacao y quien al ser señalado para la Presidencia de la República, declinó el honor a Miguel Casimiro de Moya Sánchez ( Don Bimbo), así como Zoilo García y a Juan Ramón Sánchez levantar notables edificaciones que realzaron el ornato público , a Elías Brache hijo sobresalir en la vida pública como estadista, jurista, y diplomático; a Rosendo Grullon trayendo artesanos de puerto Rico para mejorar la labor obrera.
A Francisco Grullon Veloz (Don Moro) estableciendo el primer banco comercial junto a su hermano Gabriel G. Grullon; a Silvestre Guzmán Román donando el telón de boca del que fuera famoso teatro de La Progresista, obra realizada en Froncias; a Pedro A. Bobea Castro, quien trajo la primera imprenta y edito el primer periódico; a Máximo Antonio Álvarez, quien se debe el establecimiento de la primera librería en forma; a José A. Lara. Dirigiendo originalmente el cuerpo de bomberos;
A Federico Basilis Álvarez, elaborando el primer manual de nuestros recursos mineros; a Cristóbal Joaquín Gómez, donando en unión con su esposa Ana Dolores Esquea un asilo para pobres; a Olimpio Martínez M., dirigiendo instituciones y luchando tesoneramente por el mejoramiento del parque central cuando se le pusiera el nombre de Duarte; a Jesús Martínez Bretón, sirviendo las funciones de comisario municipal, editando periódicos y aportando los fondos necesarios para terminar el original Hospital la Humanitaria.
A Evangelista Cornelio, trayendo el primer automóvil; a Manuel Meléndez, Telésforo A. Calderón, Antonio Canaán, Russo Hermanos, José A. Sobá, Emilio López, José Fernándo, Rogelio Jiménez, quien fue el primero en montar una ferretería organizada; Emiliano Espaillat, Luís Paonesa, Pablo Ramos, Fidelito Ramírez, Eliseo Gratero, Wolf Paiewonsky, con su destilería alcohólica; Moya Hermanos, primeros en instalar bomba para el expendio de combustibles; Francisco J. Abréu (Don Quico), Rafael Rodríguez, Pedro María Sánchez, José Eugenio Berrido.
Manuel y Julio Potalatin, Rafael Franco Monclús, Uladislao Fernández, José Bosch Subirats, Euclides Batista Durán, J, Gassó Gassó, promoviendo juegos florales y la cultura en general, Ramón A. Ramos Gómez (Don Mon), publicando el primer diario vegano y trayendo la primera máquina de linotipia a esta ciudad, que lo fue también a todo el Cibao; también debe consignarse la presencia de aquel pintoresco personaje que fue Felipe Patxot, de quien se dice que no le quitaba la telaraña a su establecimiento porque daba buena suerte, así como que compraba a dos y vendía a uno. Todos terciaron en nuestras instituciones públicas y privadas para prestar sus servicios a la colectividad, en una u otra forma, pero siempre con nobleza.
Siempre hubo más de un comerciante formando parte del cabildo en muchas ocasiones como presidente, para una actuación provechosa al interés municipal
Cuando a mediados del siglo XIX se funda en La Vega la Logia Masónica Concordia, que precisamente fue la primera en instalarse en todo el Cibao, la mayoría de sus miembros eran comerciantes.
Apunta el historiador Manuel Ubaldo Gómez y Moya que hasta el 1880 era la crianza el principal factor de riqueza en el ámbito provincial, pues el cultivo del tabaco en pequeña escala, que existía desde muchos años antes, se abandonó en 1875 en que se depreció extraordinariamente. Fue entonces cuando Casimiro de Moya y Portes, con el prestigio de que gozaba, propagó el cultivo del cacao, como sustituto, con la ayuda del agricultor Ventura Alberto y otros vecinos de Carrera de Palmas.
El señor Moya y Portes tenia plantada como muestra al frente a su casa de la calle El Sol, actual Juan Rodríguez, una mata de cacao, árbol poco conocido, y se dice que cuando la gente pasaba por ahí se santiguaba, porque la parecía algo misteriosos. Estos lo consigno a manera de anécdota o leyenda. Es a partir del 16 de agosto del 1887, después de la frustrada revolución de Moya, inicia en esta ciudad , cuando La Vega arranca hacia el progreso, merced a la instalación del Ferrocarril llamado de Samana y Santiago, pero que como diría Rubén Suro, nunca salió de Santiago ni llego a Samana, sino que corrió entre La Vega y Sánchez.
A partir de entrar en función dicho moderno y nuevo medio de comunicación se anima de manera extraordinaria la actividad comercial en La Vega, y vienen muchos comerciantes de otras poblaciones para importar y exportar productos. Se establecen nuevas máquinas de aserrar maderas, se abren hoteles, se crean muchas fuentes de trabajos. Era tanto el movimiento comercial de la ciudad, cuyos principales establecimientos se radicaron en la calle Del Sol, que fue cambiado el, nombre a ésta vía por el de El Comercio.
Desde luego que existía el peligro de las constantes revoluciones o movimientos armados, pero al influjo del binomio Ferrocarril-Cacao la población fue avanzando con un comercio pujante. Desde tenerse en cuenta que fue éste el primer ferrocarril público e interlocal que hubo en el país.
En el periódico El Pueblo, de publicación semanal, edición No. 12, del 23 de mayo de 1897, se consigna en un directorio como ejerciendo el comercio a Bobea Hermanos, tipografía, Telésforo A. Calderón, Zoilo García Uladislao Fernández, Silvestre Guzmán, como importadores y exportadores, M. Monte de Oca & Co., pulpería y compra de frutos del país; Marco de Lora, tienda mixta, Dionisio de Moya, pulpería; Dionisio Concepción (Bufe), tienda mixta; Miguel Casimiro de Moya, pulpería y fabrica de cigarros; Evaristo Aybar, sastrería; Miguel Portalatin Hijo, tienda mixta; Rosendo Grullon, almacenista; Daniel Batista hijo, tienda mixta; Rafael Gómez, barbería; Ezequiel Peralta, pulpería, José de Lara, tienda mixta; Federico Basilis, herreno; Carlos Sánchez Zabala, platero.
El tipo de negocio llamado pulpería era para la venta de efectos comestibles, y las tiendas mixtas eran para vender tanto provisiones de boca como género de tela.
En el 1898 el Ayuntamiento y la Sociedad La Progresista, de común acuerdo, levantaron un censo de población, donde se anotan los siguientes datos relativos a la materia comercial. Existía un tren de carretas de 10 unidades, del señor Rosendo Grullon; 27 caballos d alquiler que dependían de tres agencias, pues este era el medio de movilización que había que utilizar en la ciudad
Se consignaba que en el año de 1897, hubo un movimiento de carga de 4, 102,162 kilos de los cuales fueron recibidos por tren 2, 127,139 y despachados 1, 975,023.
Existían a la sazón 19 bicicletas, 11 de las cuales eran particulares y 8 para alquiler. Coches había 27. No había automóvil. Ejercían diversos oficios 310 personas, entre ellos latoneros, bauleros, cigarrilleros, tabaqueros, alambiqueros, alfareros, curtidores, que eran trabajos corrientes en esa época. En cuanto al comercio en sí, había 31 almacenes; 228 tiendas, 41 pulperías, así como tres maquinas de aserrar maderas, y 28 talleres, también 151 ventorrillos. El censo consigna además que de Enero a Septiembre de 1898 se embarcaron 598,543 kilos de cacao, en 5,265 bultos; el café estaba depreciado. Total 1, 153,435 kilos y para los restantes meses del referido año se esperaba cosechar por lo menos 40,000 kilos de cacao y había en depósito 150,000 kilos de tabaco
En el mismo año de 1898 visita esta ciudad un viajero europeo llamado Conde de Corsa, quien escribe tiempo después unas memorias donde externa sus impresiones y manifestaciones que “ no han dudado nunca que La Vega, llegue a ser el gran centro comercial y agrícola del Cibao, y si no lo es hoy ya, es porque ha tenido mandatarios que no le han sabido dar el vuelo, ya sea por ignorancia, ya sea por mala fe o ya sea porque al pueblo abandonado a su propio esfuerzo. Pero el progreso se impone agrega y aunque bastardas pasiones querían interrumpir su paso, La Vega llegara a la cumbre”
Es por estos tiempos de finales del siglo cuando, el 27 de junio de 1899, precisando, como motivo de la muerte del Ulises Heureaux (Lilís), y la depreciación monetaria, decide el Ayuntamiento reunirse extraordinariamente, y ofrece al señor Rosendo Grullón, que lo integra, a nombre de una comisión comercial de la plaza, formada además por Zoilo García, Miguel Casimiro de Moya (Don Bimbo), Elías Brache, garantizar la emisión de dos mil pesos nacionales representada por su canje con billetes del Banco Nacional;
la emisión se componía de tres series de papeletas en fracción de cinco, diez, y veinte centavos, impresas por los talleres de Bobea Hermanos y firmada por la dicha comisión comercial y los regidores Domingo Suárez y Casiano Robles. Fue entonces cuando este último pintoresco personaje del comercio vegano, hubo de expresar, según la tradición, en referencia a esta papeletas; Yo la firmo, pero no las cojo”, anécdota que se hizo famosa
En el año 1899 aparece el periódico El Comercio, dirigido por Dionisos V. de Moya Robles y redactado por J. Julio Acosta, lo que demuestra, la importancia que tenía para esa época esta actividad económica. Es también por estos mismos días cuando llegan a La Vega unos artesanos de Puerto Rico, así como el grupo de agricultores de Moca, encabezado por los Rodríguez, Salcedo, López, Taveras, Candelier y otros que se radican en los lugares de Barranca, Las Yerbas, Bacui y lugares aledaños para dar ambas inmigraciones un notable impulso a las actividades agrícolas y ganaderas.
En 1900, con motivo de la bendición del templo católico parroquial y la fiesta de Nuestra Señora de la Antigua, vista a esta ciudad el escritor y periodista Tulio M. Cesteros, quien publica una crónica de su impresiones, en la cual manifiesta sobre la vida de La Vega, que dice “ desde el amanecer comienza el fabricante movimiento de la villa; por las calles desfilan las recuas cargadas de frutos que a la tarde regresan con mercancías y provisiones; a las seis de la mañana el transporte silbando parte a llevar su carga a Sánchez y a las doce llega a traer lo que el puesto envía; el tren es el abrazo amoroso del pueblo y la villa, expresa. Concluye manifestando que la común (municipio) tiene cien establecimientos aparentados”
En 1903 los Hnos. Francisco y Gabriel Geraldo (Bilo) Grullón Veloz instalan en esta ciudad el primer banco comercial, que aunque modesto llenaba en sentido vacío.
En el Directorio y Guía publicado por Enrique Deschmps con datos al año de 1906, se registran en La Vega, 140 comerciantes en general; había 14 destilerías y 13 talabarterías, pues entonces se consumía mucho aguardiente y se confeccionaba cantidad notable de sillas para montar a caballo
El 2 de junio de 1908 una Ley marcada con el Núm. 4830, crea la Cámara de Comercio y Producción de La Vega con jurisdicción sobre los distritos de Pacificador (San Francisco de Macorís) y Samaná. Son los primeros miembros designados por dichas disposición legal los señores: Zoilo García, Manuel Sánchez, Juan Ramón Sánchez, Miguel Casimiro de Moya Sánchez (Don Bimbo), Ramón de Lara, Uladislao Fernández, Jesús Martínez Breton, Manuel Portalatin y Emiliano Espaillat.
Otra intervención del comercio vegano, noble y altruista, lo fue cuando aportó valores para construir en la barriada de La Cigua, hoy Guarionex, casitas para los damnificados del temporal de San Severo o La Niega en el 1909.
En la clasificación de patentes hecha por la Tesorería Municipal para el año de 1915, se incluyen 32 tiendas mixtas, 54 establecimientos de venta de licores, 35 pulperías, 27 especuladores, 10 almacenistas, 3 hoteles, 3 barberías, 9 tabaquerías, 4 aserríos, 3 restaurantes, 12 mercerías, 2 panaderías, 2 salones de billar, públicos, 2 licorerías, 1 destilerías, 2 sombrererías, 1 fábrica de hielo, 2 farmacias, 3 alfarerías, 2 alambiques, 3 exportadores y 1 casa de cambio. Para esa época ejercían la actividad comercial: Ramón A. Ramos, Daniel Batista hijo, Miguel Casimiro de Moya, Evangelista Cornelio, Rogelio Jiménez, Zoilo García, Antonio Canana y & Co., Rafael Franco, Olimpo Martínez, Cristóbal J. Gómez Moya, Juan Ramón Sánchez, Euclides Batista, Russo Hermanos, Khoury & Herrera, J.V. Rodríguez. De estos algunos se arruinaron como consecuencia de las fluctuaciones de los productos agrícolas en su precio.
El primer día de junio de 1921 inicia sus operaciones comerciales en esta plaza el International Banking Corpatration, de capital norteamericano, el primero de su clase en instalarse en esta ciudad y que luego cambiara el nombre al National City Bank y más tarde el Banco de Reservas.
En ese mismo tiempo comienza a funcionar en La Vega, la primera escuela de comercio, bajo la dirección del exiliado haitiano Luis A. Cartrigh, para la enseñanza de mecanografía, taquigrafía, contabilidad y archivo. Hasta entonces para llevar las cuentas comerciales se utilizaba el llamado tenedor de libros, que era persona versadas en cuestiones de números, también ya se va utilizando en algunos establecimientos comerciales la máquina para escribir. Aunque todavía habría de tardar la introducción de la caja registradora de las ventas.
El 5 de mayo de 1926, es inaugurada en esta ciudad la primera exposición de carácter provincia, que constituyó una elocuente muestra del adelanto local, así como de Bonao, Cotui, Jarabacoa y Constanza, a la sazón perteneciente a La Vega, las dos primeras
En 1930 la Cámara de Comercio hace reproducir un folleto con el título de “Al comercio Detallista de su Jurisdicción Provincial”, aconsejo a los comerciantes veganos a no vender a crédito, para lo cual se externan oportunos conceptos sobre el particular. Para entonces contados comercios tenían cajas registradoras de ventas, pues usaban para guardar el dinero el típico cajón de madera debajo del mostrador. Algunos establecimientos tenían en lugar visible cuadros contentivos a la figura de un hombre robusto, con un chaleco, leontina y un tabaco con una inscripción debajo que decía “Este hombre vendió a contado”, y otro de un hombre delgado, desgarbado, pobremente vestido, con un letrero “Este hombre vendió a crédito”. Pero, con todo y esto siguió el “ fiaos”, , por ser ya una práctica institucionalizada
Más tarde se instala otro centro comercial más moderno, llamado La Fama, a base de departamentos de provisiones, tejidos y zapatos, pero con lujosas vitrinas, para lo cual sus propietarios, Font, Gamundy, C por A. construyeron en la calle Riva, actualmente Mons., Panal, entre la entonces Pte. Vásquez ahora Juan Rodríguez, y Zoilo García, hoy Prof. Juan Bosch. Esta edificación El Bocoy, de los Matos Hernando, y fue una de las dos primeras construidas utilizando máquinas mezcladoras de concreto que elevaban el material
En el año 1930 la Cámara de Comercio con el respaldo de autoridades competentes incia una campaña amplia encaminada a intensificar la siembra de arroz, lo que se va consiguiendo rápidamente, pues ya el cacao como producto básico de la economía nacional iba de capa caída.
Durante los días 24, 25,26 y 27 de septiembre e3 1959, se celebra en esta ciudad el V congreso Nacional de Cámara de Comercio, Agricultura e Industria, como ya se llaman estos organismos y preside el evento el señor Blas Pezzotti Tejada.






Fuente:
De Mario Concepción
Publicado por la Asociación para el desarrollo de La Vega, Inc. Septiembre de 198, 20 Págs., 8 de ilustración