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11 may. 2011

ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LOS SÍMBOLOS JEROGLÍFICOS: EL ANJ (ANKH)

ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LOS SÍMBOLOS JEROGLÍFICOS: EL ANJ (ANKH)

Por Georgeos Díaz-Montexano

El siguiente artículo fue publicado en la "Revista de Egiptología, Osiris", Nº 2 (Agosto/2001), y anteriormente en la revista "Enigmas de la Historia y la Arqueología" (Abril/1996).



Se ha escrito bastante sobre el origen y significado de los principales símbolos jeroglíficos usados por los egipcios, sin embargo, creo que aun no se ha logrado brindar una explicación satisfactoria. Para poder penetrar en lo más profundo del “símbolo” es necesario primero determinar qué objeto representa el mismo. En ocasiones este “primer paso” -supuestamente sencillo- resulta difícil a primera vista, ya que el objeto representado puede aparecer muy estilizado. No obstante, casi siempre logra identificarse después de un análisis más profundo y detallado.

Una vez conocido el objeto-símbolo, un “segundo paso” sería anotar todas las ideas o conceptos que podrían derivarse del mismo. Pongamos un ejemplo sencillo: el círculo, O, que nos sugiere los conceptos de perfección, eternidad, ciclo, totalidad, integridad, así como las acciones rodear, cercar, entre otras ideas... Pero no siempre el “símbolo” representa un concepto o idea asociada o derivada del mismo, en muchas ocasiones es utilizado también para expresar conceptos que difícilmente podrían asociarse con el objeto representado. Este es el caso del símbolo jeroglífico egipcio conocido como “cruz egipcia” o "crux ansata” (cruz con asa), el anj, símbolo de la VIDA.

La mayoría de los egiptólogos coinciden en que este signo fue en su origen una especie de “lazo” o “nudo”. Esta suposición es correcta y puede comprobarse observando la evolución de este jeroglífico. En el Reino Antiguo (2.686 – 2.181 a.C.) era frecuente representar al anj con el extremo inferior compuesto de dos partes unidas (los extremos del lazo). En los ejemplos más antiguos los dos extremos aparece totalmente separados, lo que demuestra que se trataba de un “cordel” o “cinta” anudada, como puede apreciarse claramente en el peine de marfil del rey Dyet (Abydos, Dinastía I, 2.920 – 2.770 a.C.).

Es evidente que un “lazo” o “cordel anudado”, difícilmente podría sugerir el concepto VIDA. Entonces… ¿Por qué utilizaron los egipcios esta imagen para expresar dicho concepto? La respuesta a la anterior pregunta la he hallado en el conocido “principio de fonetización” o isofónico (igual-sonido) denominación que creo más aproximada. El principio de Isofonía consiste en expresar conceptos o palabras abstractas, difíciles de representar gráficamente, mediante objetos fáciles de dibujar y que tienen un sonido igual o semejante. Supongamos que quisiéramos expresar las palabras VIDA y DIOS (en lengua hispana) a través de símbolos y jeroglíficos. Para la primera podríamos utilizar una planta de la VID o cualquier elemento de ella (sus hojas o sus frutos) ya que VID es similar en su pronunciación a VIDA y para la segunda podríamos utilizar el número 2 o dos rayas (verticales u horizontales), puesto que DOS es semejante a DIOS. El “Principio de Isofonía” era conocido por casi todas las civilizaciones de la antigüedad y ha sido utilizado desde entonces por toda la humanidad, hasta nuestros días. De hecho el origen de casi todos los símbolos sagrados que nos han llegado hasta hoy puede explicarse de manera satisfactoria mediante este recurso fonético de la escriptología (disciplina científica que estudia la escritura en general, Díaz Sánchez 1994), y que iremos desarrollando en estas páginas.



Una vez comprobado cómo este jeroglífico representaba originalmente a un cordel o cinta anudada veamos ahora por qué fue también usado desde sus inicios como símbolo de la VIDA y como logograma (signo-palabra) de vida, vivir y derivados… La razón la tenemos en la propia lengua egipcia. La palabra anj también significaba “guirnalda” y teniendo en cuenta que el jeroglífico que lo acompaña es un determinativo de “atar, vendar, enrollar, trenzar…”, podríamos además traducirla como “acordonar, amarrar…” a través del copto Bohaírico (dialecto del oeste del Delta) Senj: atar, vendar, amarrar… En el copto (último reducto de la lengua egipcia) anuj se utilizaba para “cuerda, cordel, cable, soga, cordón…” concretamente en el dialecto copto del Fayum (Provincia el Alto Egipto) y en este mismo dialecto anaj o an-e-j significaba VIDA. En el dialecto Sahídico, de Tebas, anaj era el nombre que se le daba a la crux ansata, o sea, al anj. Y en el Bohaírico Snaj expresaba los conceptos de vínculo, lazo, unión.

De esta forma un concepto abstracto como vida, difícil de expresarse gráficamente, fue representado mediante el dibujo de un cordel o correa anudada cuyos significados más directos se pronunciaban de una forma muy similar a la palabra VIDA y sus derivados. O sea que al ver un cordel anudado uno pensaba en la palabra Anj “Vida” por su similitud con Anuj, cordel. Por otra parte, el hecho de que la similitud se dé, justamente, en el dialecto Fayúnico permite suponer la probabilidad de que el símbolo de la VIDA, el anj o “anej” (pronunciación que creo más aproximada) se haya inventado en la región del Fayum. Este mismo recurso isofónico fue usado por los sumerios, quienes para expresar el concepto VIDA, pronunciado ti, utilizaron el signo de una flecha, porque ésta se pronunciaba igual, o sea, ti.

La palabra egipcia anj se traduce, formalmente, como “correa de sandalia” y las sandalias eran el símbolo del “rey viviente”. Esta palabra debería además traducirse como “cuerda, correa, cordel, cordón, soga… según el Fayúmico anuj. El anj también puede traducirse como “eternidad” si nos remitimos al copto (enej) ‘eternidad’, eterno, por siempre, tiempo de la vida, destino, período de tiempo…, según la voz anajsh, en egipcio anej y como ‘flor’, egipcio anuj.

Por otra parte si observamos detenidamente la forma arcaica del anj en el peine del rey Dyet, notaremos como ésta nos sugiere además una esquematizada imagen antropomorfa, como la de un ser humano con los brazos extendidos y las piernas separadas. Es muy probable que el detalle de mantener los extremos superiores del “nudo” o “lazo” de manera horizontal, durante toda la historia egipcia (cuando lo lógico sería que cayeran) estuvo motivado por la intención de asemejar al ser humano (hombre o mujer) o al dios o diosa, pleno de energía vital. Recordemos el gesto de extender las manos para expresar regocijo, felicidad, alegría, vitalidad, como cuando respiramos profundo y con satisfacción el aire puro de algún bello paisaje natural.

Tal vez por esa razón, el anj estaba estrechamente relacionado con el “aliento del vida”, habitual en las ofrendas al rey, como en el pectoral de la tumba de Mereret (Dashur, Dinastía XII), donde el anj aparece antropomorfizado y portando un abanico, “símbolo activo y funcional de la respiración y por tanto, de la vida”. (Richard H. Wilkinson, 1992).

VIDA ETERNA, ALIENTO de la VIDA, LAZO, VÍNCULO y PACTO (con los dioses o con DIOS) conceptos todos vinculados a la simbología mágico-religiosa del símbolo jeroglífico más importante de la Civilización Egipcia, el ANEJ.

Por Georgeos Diaz
Miembro Aceptado en "The Epigraphic Society International" e "Inscriptions Fundation" (USA), Presidente Fundador Emeritus de la "Sociedad Epigráfica" (España), Director de la "Revista de Egiptología: Osiris (2001)", Director de "La Esfinge: Revista de Egiptología (1996)", y Presidente Fundador Emeritus de la "Sociedad Hispano-Egipcia de Egiptología".

Bibliografía:

- Budge, E.A.W: “The Gods of the Egyptians”. Vol. I y II. New York, 1969.
“An Egyptian Hieroglyphic Dictionary”. Vol I. Donver Publications Inc. New York, 1978.
“Magia Egipcia”. Editorial Humanitas, S.L., 1995.
“La Momia”. Idem.
- Crum, W.E: “A Coptic Dictionary”. Oxford University Press, 1972.
- Faulkner, Raymond O.: “A concise Dictionary of Middle Egyptian”. Griffith Institute, Ashmolean Museum. Oxford, 1991.
- Fisher, H.: “Ancient Egyptian Calligraphy: A Beginner’s Guide to Writting Hieroglyphs, New York, 1983.
- Gardiner, A.: “Egyptian Grammar. Being an Introduction to the Study of Hieroglyphs”, 1979