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23 feb. 2011

Centro de Inventario de Bienes Culturales

Iglesias dominicanas del siglo XIX
Publicado por Centro de Inventario en 10:05 martes 1 de diciembre de 2009



Iglesias dominicanas del siglo XIX
La identidad del pueblo dominicano se traduce en su fervor religioso, a través de la construcción de templos, donde el pueblo asegura su alimento espiritual. La religión católica, implantada por los conquistadores, se ha mantenido a través de los siglos como la principal religión del pueblo dominicano, aunque a partir del siglo XX han permeado otras religiones, a pesar de ser la católica la religión oficial. La necesidad de construir templos no es de extrañar ya que para España, durante toda la conquista, una de las actividades primordiales era la construcción de iglesias por encima de cabildos y mercados, demostrando con esto que la propagación de la fe para los conquistadores, predominaba sobre la organizaron civil o económica.
A lo largo y ancho del territorio nacional se encuentran las iglesias de la colonia, unas bien conservadas, en algunos lugares solamente se conservan sus cimientos y muchas simplemente convertidas en polvo y olvidadas hasta en los recuerdos. La construcción de estos templos fueron promovidos por los clérigos, encargados de propagar la fe cristiana en esta lejana hija de España, la mayoría con exiguos fondos provenientes de la corona que llegaban lentamente ante la insistencia de los devotos sacerdotes.
Qué sucedió con la construcción de templos una vez alejados de la tutela de la madre patria, cuando la insipiente republica se debatía entre la miseria y las luchas políticas, durante el convulsionado siglo XIX. Las costumbres no se abandonan y los escasos habitantes que vivían en esta media isla mantenían su fe católica y la necesidad de ayuda espiritual era parte de su sustento. Para ellos la presencia de un sacerdote era necesaria en el momento de asistir a un moribundo, bautizar un recién nacido o bendecir a los desposados, todas necesidades originadas de la religión impuesta que pretende complacer a Dios como una forma de evitar castigos en la vida futura.
En estos templos se exalta la devoción de una comunidad hacia una imagen milagrosa, en otros casos se celebra una tradición centenaria o simplemente se venera al santo patrón de la comunidad, donde se combinan los ritos católicos heredados de España con los cantos y toques de tambor procedentes de nuestra segunda madre patria, África.
Durante el siglo XIX encontramos seis templos que han podido llegar hasta nosotros resistiendo las quemas patrióticas y los desastres naturales, gracias al material con que se levantaron, mampostería, ladrillos y tejas, que sustituyeron los materiales naturales con que se habían construido los templos anteriores, consiguiendo con eso asegurar su permanencia. En todos los casos los prelados tomaban la iniciativa de organizar las comunidades en torno a la construcción de los templos. Se crearon “juntas de fabricas” como una forma de conseguir la participación de las autoridades civiles que aportaban en metálico y en algunos casos hasta con impuestos creados para esos fines. También la población en general contribuía, los más pudientes con aportes de materiales y los de menor ingreso económico con trabajos voluntarios rememorando costumbres medievales.
A principios del siglo XIX, en plena España Boba, se terminó la iglesia de Bayaguana levantada en torno a una cruz que el pueblo considera milagrosa. Desde la fundación de la villa la comunidad se convirtió en un lugar de peregrinación, ya que la imagen del “Cristo de los milagros” fue traída con los fundadores desde la infortunada Yaguana. Cada primero de enero se congregan peregrinos de diferentes lugares a rendir honor a la imagen y a cumplir promesas en agradecimiento por los favores recibidos.
En medio de la miseria que imperaba después de la lucha contra los franceses y a pesar de los escasos medios económicos que poseía la comunidad, se consiguió levantar la obra en ladrillo y mampostería confeccionados por laboriosos hombres y mujeres del lugar, logrando bendecir la obra en 1819. Esta iglesia de una sola nave, hereda la tradición colonial de bóveda de medio cañón apoyada en gruesos muros reforzados por recios contrafuertes, una estructura románica aun en el siglo XIX. La gran afluencia de peregrinos motivó la ampliación de la iglesia en 1927 agregándole un cuerpo frontal en hormigón con una torre para el campanario rematada con un techo piramidal de estructura en madera. En este se observan relieves en pequeños arcos ciegos que recuerdan la tradición románica. La construcción estuvo a cargo del ingeniero Alfredo Scaroina y Montuori, catalán erradicado en el país y a quien se debe la construcción de la Iglesia del Rosario de Moca.
La segunda iglesia que se destaca, no por la solidez de su construcción sino por la intrepidez de la época en que fue bendecida, está dedicada al Sagrado Corazón de Jesús en San Cristóbal. Terminada en 1839, en plena dominación haitiana, esta iglesia se construyó en una pequeña aldea con unos cientos de habitantes que respondía al nombre de “Partido de los ingenios de Nigua”. Posee tres naves con ábside poligonal y coro alto en madera, con techo a dos aguas y claristerio, correspondiendo a la planta y sección paleocristiana. La fachada es sencilla acusando en la parte superior la inclinación del techo, con tres puertas de entrada que corresponden a las tres naves y contrafuertes que la refuerzan. Esta fue destruida por el Ciclón David en 1979 y reconstruida por la Oficina de Patrimonio Cultural en base a un levantamiento minucioso que se había realizado antes del paso del meteoro. La obra estuvo a cargo del Ingeniero José Ramón Báez López-Penha quien utilizó para su restauraron los mismos materiales que se encontraban amontonados in situ. La forma del campanario que se encuentra en pie corresponde a esta última intervención.
En ambos templos se distinguió el importante aporte del padre Juan de Jesús Fabián Ayala a cuyo esfuerzo tesonero se debió la recolección de fondo para completar ambas obras. Terminó sus días en la iglesia de San Cristóbal donde reposan sus restos.
No es de extrañar que el próximo templo construido en el país en materiales duraderos se remonta a los finales del siglo XIX, cuando se comenzó la recuperación económica del país, gracias a los incentivos que los gobiernos de turno concedían a los inversionistas, permitiendo la incorporación del país a las corrientes económicas que desde la revolución industrial se habían implantado a nivel mundial. En torno a una ancestral tradición sobre la Virgen de las Mercedes, en 1880 se bendijo un sólido templo en el Santo Cerro de La Vega, en el mismo lugar donde se habían levantado varios templos anteriormente. La controversial creencia de la aparición de la Virgen en contra de los nativos no impidió que el lugar se convirtiera en el primer Santuario Mariano de America atrayendo miles de peregrinos cada 24 de septiembre que vienen a honrar la Virgen de las Mercedes. La iglesia fue construida sobre el “santo hoyo” lugar donde la tradición asegura que Cristóbal Colón plantó una cruz donde se apareció la Virgen a favor de los conquistadores. Este templo fue construido por Onofre de Lora, alarife de la época, en un estilo neocolonial con anchos contrafuertes y algunos relieves que adornan la fachada que son mas bien una interpretación del neoclásico muy personal del alarife.
Dos templos más de materiales duraderos se encuentran en el sur del país construido a finales de este siglo, la Iglesia dedicada a la Virgen de Regla en Bani y la iglesia nuestra Sra. De los Remedios de Azua. Igual que en las demás poblaciones las iglesias que se habían construidos desde la fundación de la villa se habían perdido ante las frecuentes quemas que por razones políticas se sucedían en los pueblos. En esta comunidad, igual que en las demás, el tesón de los sacerdotes y la voluntad del pueblo, lograron bendecir ambas iglesias en 1889.
La iglesia de Bani fue terminada gracias a varias juntas de fábrica que se habían organizado desde 1876 con la propuesta del maestro del lugar Feliz Soler. Los ladrillos para su construcción fueron cocidos en un solar al lado de la iglesia y se trajeron las piedras y el agua del río, obra realizada por hombres y mujeres devotos que querían ver terminado su templo. Cabe destacar que los esfuerzos que la comunidad realizó en la construcción de la Iglesia de este poblado, llamó la atención del insigne maestro Eugenio María de Hostos, reseñando como los niños solicitaron salir de la escuela una hora mas temprano para ayudar a las mujeres en la confección de ladrillos y transporte de materiales para la iglesia. En el frontispicio se acusan dos gruesos contrafuertes y tres puertas de entrada correspondiendo a las tres naves. La puerta centrar se enmarca en un frontón flanqueado por columnas de evidente estilo neoclásico y las puertas laterales se rematan con arcos de medio punto. La sección corresponde a las iglesias paleocristianas con claristerio en lo alto de la nave central igual que las anteriores. La torre es un anexo posterior siendo construida durante los primeros años de la época de Trujillo donada por el padre del dictador.
La iglesia de Azua fue bendecida por Monseñor Fernando Arturo de Merino en 1889 sustituyendo la vieja iglesia de madera que se había quemado en 1844. Durante 7 años la comunidad se mantuvo recolectando fondos para la construcción de esta iglesia. Fue restaurada por la Oficina de Patrimonio Cultural que estuvo trabajando desde 1981 bajo la dirección del arquitecto Carlos Aguiló. Durante esta intervención se sustituyó la cúpula de madera por de una hormigón que logró terminarse en 1985. El frontispicio se destaca por la sencillez que caracterizan las iglesias de la época. La puerta principal se enmarca en dos gruesas pilastras rematadas por chapiteles, presentando solamente dos puertas, la principal que corresponde a la entrada de la nave principal y en la segunda planta la que corresponde al coro alto con un balcón saliente que protege la puerta principal, ambas enmarcadas en arco de medio punto. Dos doceletes laterales acusan lo que podría ser el espacio para imágenes. La torre del campanario fue anexada en 1907 manteniendo la misma ornamentación que la iglesia original.
La última iglesia que se bendijo en el país a finales del siglo fue la Catedral de Santiago Apóstol de Santiago, construida por Onofre de Lora. En esta iglesia el maestro de Lora interpretó claramente el neogótico en los arcos ojivales abocinados de las tres puertas frontales y en las dos torres donde repite las ventanas con parteluz enmarcadas en arcos ojivales. Desde su fundación y en los diferentes lugares que estuvo Santiago, se levantaron varias iglesias empezando la actual desde 1888. Fueron varias las juntas de fábrica formadas para la recolección de fondos siendo terminada por la junta que formara el Arzobispo Fernando Arturo de Meriño. Con la ayuda del gobierno de Ulises Heureaux, cuyos restos se conservan dentro de la iglesia, y donaciones que se recibían de santiaguenses que vivían en Paris. Fue bendecida el templo el 21 de enero de 1895. Como es costumbre estas iglesias no se terminan en el momento de ser bendecidas, ya que constantemente son objetos de embellecimiento por parte de las mismas devotas comunidades, ejemplo de esto lo tenemos en esta Catedral, donde se cambiaron las viejas puertas por obras de talla del santiaguense Mario Cruz, durante la ultima restauración que fue terminada en el 2001.
Consideramos que estas seis iglesias deben ser declaradas Patrimonio Nacional, por representar el sentir de las comunidades de una época, demostrando que las creencias religiosas son esenciales para la vida de las personas quienes no escatiman esfuerzos para mantener vivas doctrinas.
BIBLIOGRAFIA
LA IGLESIA SAGRADO CORAZON DE JESUS. SAN CRISTOBAL. Reporte de la oficina de Patrimonio Cultural. 1985. Articulo ubicado en El Centro de Inventario de Bienes Culturales.
LA NUEVA IGLESIA DE Bani. Mañón Arredondo. Manuel. Oficina de Patrimonio Cultural. Sin fecha. Articulo ubicado en El Centro de Inventario de Bienes Culturales.
Abreu, Miledy. EXIBEN PUERAS CATEDRAL DE SA
Cepeda, Servio. LA IGLESIA CATEDRAL. La Información. 22 de abril 1989.
Bartolomé, P. Francisco. EN 5 SIGLOS 6 IGLESIAS. Síntesis Histórica de la Parroquia Ntra. Sra. De los Remedios. Azua. Copia en el Centro de Inventario
Nieto de Lanza, Lic. María Ángeles. NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES Y ORDEN MERCEDARIA. Suplemento Listín Diario. 25 de Sep 1982. Pág.
Marty, Rolando. HISTORIA SOBRE LA DEVOCION AL SANTO CRISTO DE LOS MILAGROS DE BAYAGUANA. Fundación FISS. Febrero 23, 2007.