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23 feb. 2010








UN ENCUENTRO FRATERNO Y DE CAMARADERIA

¿Los duendes qué son? Dicen los estudiosos que especie de personajes fantásticos de algunos cuentos infantiles. La realidad, sin embargo, fue otra en esta ocasión. Los que se reunirían en el apartamento de Rubén Darío Lora -ubicado en el complejo habitacional de los Multifamiliares San Miguel- no eran personajes fantásticos ni tampoco era para escenificar un cuento infantil ni mucho menos. El encanto misterioso –el cual se le atribuye a los duendes- si predominaba en el ambiente, pues los invitados fueron llegando uno a uno, mientras “el duende mayor”, ansioso, miraba de reojo e impaciente hacia la calle mientras inclinaba con frecuencia el brazo izquierdo para chequear su reloj. Había convocado para las 7:00 de la noche, de este sábado 20 de febrero. El primero que “hizo su aparición” -como duende-editor que es- fue Virgilio Méndez, un periodista de larga data que, también, es todo un correcto profesional del Derecho. El espíritu del otro duendecillo Félix Jacinto Bretón rondaba el ambiente. Había desafiado la peligrosidad de la carretera –venia de Jarabacoa- para decir presente en la actividad. A Bretón le siguió Don José Reinoso Gómez, decano de la prensa vegana quien, a pesar de sus 80 años cumplidos, está “entero”. Ya a estas horas, el duende mayor estaba un poco más tranquilo. Al rato hizo su aparición Juan Padilla. “Oye, Padilla, y donde te metes, fui como tres veces buscándote a tu centro de trabajo”, le dijo Rubén Darío tras el respectivo saludo. Padilla es un reconocido trovador y Rubén Darío le tenía como encomienda que se encargara “de una noche bohemia” para alegrar a los duendes que se reunirían en su casa. Esto fue cumplido “al pie de la letra”. Posteriormente fueron apareciendo los demás convocados: Ubaldo Solís, toda una institución periodística en La Vega; Dionisio Alberto, otro miembro de la prensa destacado de la “culta y olímpica” ciudad vegana, así como el dramaturgo y periodista Yobanex Alberto Coste, el productor de television y periodista José Ignacio Henríquez y Maria Antonia Marte de Coste….entre otros corresponsales y colaboradores del portal. No era este realmente un encuentro de trabajo sino, más bien, para compartir. Rubén Darío, sin embargo, quizo aprovechar para que habláramos de EL DUENDE DIGITAL, el portal que ahora mismo provoca sensación en La Vega y otros pueblos de República Dominicana y el mundo. “Lo están leyendo (al Duende Digital) en 26 países y recibimos más de 2 mil 600 visitas semanal”, dijo con optimismo el inquieto comunicador, quien está radicado en los Estados Unidos pero que no olvida su lar nativo por nada en el mundo. Pasamos revista al portal durante aproximadamente media hora. Se ofrecieron informaciones y se escucharon sugerencias en distintas direcciones. El duende mayor iba tomando notas mientras pedía a su esposa “tráemele un vinito a los invitados por favor”. Mas tarde apareció un rica picadera. CAMBIO EL AMBIENTEA las 8 y 40, más o menos, la parte formal del encuentro había terminado y, a partir de entonces, el ambiente cambió totalmente. Fue cuando entraron en acción Juan Padilla y sus Caballeros del Amargue, quienes confirmaron con su actuación “el espíritu travieso” que se les endilga a los duendes. El grupo no estaba completo. Padilla apenas se hizo acompañar de su sobrino Reynaldo Padilla, pero esto no restó mérito a su participación ya que hizo vivir, con su voz y su guitarra, momentos de especial emoción a los presentes pues hubo temas para todos los gustos y colores. Incluso hasta Virgilio Méndez, quien había sugerido temprano a Padilla “que lo que vaya a cantar no sean bachatas”, se contagió con la música y terminó coreando “La Muñeca” de Eladio Romero Santos, que magistralmente interpretaron Padilla y su acompañante. En el repertorio no faltaron temas de El Añoñaito Luís Segura –a petición insistente de Carmen Julia-, de Los Panchos (son los primeros que cantan casi siempre estos trovadores), Anthony Ríos, Tony Aguilar, Marcos Antonio Solís y, en fin, de un sinnúmero de artistas del país e internacionales. Fue una noche divertida en la que los anfitriones, encabezados por Rubén Darío, su esposa Carmen Julia Conil, su hija Kathleen Mercedes (asistente del duende mayor a pesar de su corta edad, 12 años) , Maria Antonia Marte y Ramona Mota, hicieron sentir bien a los asistentes con sus esmeradas atenciones. Durante el tiempo que permanecimos allí, aproximadamente cuatro horas, hubo en la vivienda de esta familia vegana especie de encanto misterioso difícil de explicar con palabras. Y es que los duendes estuvieron revoloteando dándole una sensación mágica al ambiente como seres especiales y fantásticos que son.