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2 ago. 2009

Los Cabildos Abiertos en Hispanoamérica

Los Cabildos Abiertos en Hispanoamérica
Fragmento del artículo escrito por el Lic. Jorge Minvielle Porte Petit, aparecido, en el 1er. Tomo del V Congreso Histórico Municipal I interamericano, Ciudad Trujillo abril de 1952, Pág. 261 al 272
Una de las transformaciones esenciales introducidas por la conquista en América, fue la fundación de ciudades planeadas al estilo Español. Desde el primer momento, estas ciudades indianas, siguiendo la tendencia asimilativa de las instituciones españolas, organizaron cabildos para su Gobierno
La Institución Municipal, había llegado en España por obra del absolutismo de los Monarcas, a un estado de postración y decadencia. El vigoroso régimen municipal de los siglos XII y XIII, había casi desaparecido. Los Ayuntamientos Españoles habían perdido si autonomía foral y el régimen de democracia directa o sea la elección de sus miembros por asambleas populares. Casi todos ellos veían intervenida su vida por la presencia del Corregidor de nombramiento Real
Esta Institución, al trasladarse a América, lo hace sin mucho de sus fueros característicos y de las franquicias e inviolabilidad de los Antiguos Cabildos. Aquí se trataría de revivir el antiguo espíritu de independencia municipal española, principalmente en los mementos de convulsión, en que las ciudades se sentirían autónomas, levantarían armas e impondrían contribuciones
El Cabildo Indiano sería tanto más independiente, cuanto más distante estuviese de la Autoridad Real. La mayor independencia la tuvo en los tiempos de la conquista. Su composición fue en América más democráticas que en España, ya que los villanos, hijos de expósitos y de moros o judíos conversos formaron parte de los Cabildos Indianos, sin necesidad de los requisitos de hidalguía o nobleza que se exigía en España.
A pesar de estos arriba señalado el Cabildo Hispanoamericano, pasada la conquista, vivió una vida lánguida y sumisa, sometido espiritualmente al Corregidor o el Virrey. En la vida colonial, el Cabildo aparece sobre todo, como una gran institución espectacular y decorativa, ocupándose de todo lo banal y superfluo. La Institución degeneró por completo, cuando sus puestos se convirtieron en vendibles; se sacaron a subasta y se adjudicaron al mejor postor. Así, el Gobierno Municipal en manos de las familias más acaudaladas, se volvió enteramente oligárquico y desligado de los intereses generales de la Ciudad
La única supervivencia democrática de los Cabildos, aunque no plena, fue la Institución de los Cabildo Abiertos, modalidad del régimen municipal español que subsistió en América, no obstante el sometimiento de los Cabildos a la autoridad Real.
Fueron los Cabildos Abiertos la reunión de los vecinos del lugar, a la hora anunciada por el pregonero o al llamado de las campanas del Ayuntamiento o de la Iglesia. Todos los habitantes podían concurrir, hablar y votar. A pesar de estos pocas veces los Cabildos Abiertos fueron verdaderamente asambleas populares. Los Oidores, donde hubo Audiencia, no podían acudir
Los Cabildos Abiertos, funcionaron en épocas inquieta, cuando llegan las nuevas Leyes, en los momentos convulsos, para resolver asuntos de extraordinario valor para la comunidad. Fueron temidos por las autoridades, debido a la posibilidad de un desbordamiento de las pasiones, agitadas por los más audaces. Sobre todo, este temor era fundado, cuando los vecinos se reunían para resolver asuntos para defender sus interese afectados por algunas ordenanza
No todas las reuniones, convocada por el Cabildo, eran Cabildo Abierto, esta institución era esencialmente deliberativa y muchas veces se convocaba a los vecinos para informarles algo de importancia común. También se llaman inapropiadamente Cabildos Abiertos, los Cabildos Ampliados, con Adjuntos.
La Institución de del Cabildo Abierto, que había entrado en una etapa de decadencia, en el siglo XVII y gran parte del XVIII, recobra nuevos bríos a fines del siglo XVIII y comienzo del XIX, debido al despertar de una conciencia americana que propugnaba por separarse de España.
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