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12 ago. 2008

SU ORIGEN Y EVOLUCION A TRAVEZ DE LOS TIEMPOS DEL CARNAVAL.

SU ORIGEN Y EVOLUCION A TRAVEZ DE LOS TIEMPOS DEL CARNAVAL.

Por Ubaldo Solís.
El carnaval, en su concepto general, es una emanación de las “ bacanales” ( fiestas celebrada en honor del Dios
Baco), de las “ saturnales”, celebrada en honor a Saturno, y de las “lupercales”, celebrada en honor al Dios Pan, que tenia efecto en Grecia y Roma, absorbida por el desorden civil , el desenfreno moral. Fiestas que se han venido celebrando desde tiempos antiguos por los pueblos que dominaron durante siglos los Romanos, y que, al transmitirlos también sus idioma, sus costumbres, populares. En las fiestas del Dios Baco, llamadas orgías, o bancales, las bacantes o sea mujeres que tomaban partes de ellas , medio desnudas, con los cabellos sueltos, ceñida a la cintura con u n cinturón de hoja de parra, tirsos y címbralos en las manos, corrían a través de los campos como locas, dando gritos desaforados y entregadas a los transportes del, bullicios escálalo que el Dios Baco, les inspiraba. A las bacantes, seguían como séquito multitud de hombres disfrazados de sátiros y selenio, coronado de verde pámpanos y pintorreados con hace de vino tinto ,con sangre o jugo de mora rivalizando con las bacantes en bullicio, en el escálalo y en el desenfreno de licencias impúdicas. Estas fiestas tumultuosas, orgías o bacanales se
Celebraban principalmente en Tabas en la cima del monte Citerón, y en Tracia, sobre el monte Asmara y Ródepe.

Las fiestas de Saturno llamadas “saturnales”· por los Romanos, empezaban el 16 de diciembre y tenían 7 días de duración con el placer, juegos
Festines y todos tipo de escándalos e impudicias. Durante estos días permanecían cerrados los tribunales, escuelas públicas, se suspendían las ejecuciones de los criminales y no se practicaba trabajo alguno.
Las fiestas llamadas “lupercales”, se celebraban en honor al Dios Pan, y consistían en inmolar machos cabrios y cabras, con cuyas pieles
Se cubrían hombres y mujeres, corriendo de un lugar a otros con gritos estentóreos, recorriendo las calles y haciendo mil extravagancias. Estas
Costumbres paganas que recuerdan tradiciones de los pueblos del oriente y del extremo occidente, se propagaron en los primeros siglos del
Cristianismo en Constantinopla primero y más tarde en el imperio de Occidente con todos sus licenciosos desenfrenos.
Tanto arraigo tomo la costumbre del carnaval, algunos padres de la Iglesia y algunos Sumos Sacerdotes condenaron repetidamente4 estas fiestas, pero se hallaba tan arraigadas ene. Espíritu de los, pueblos que se vieron obligados a respetarlas..

Durante la dominación Goda, en España, después de la caída del Imperio Romano, las fietas de carnaval decayó, debido a que los godos no eran
Partidarios de ellas, pero no,la prohibieron, la respetaron y dejaron que se celebrase.
Los árabes, la encontraron implantada en la península Ibérica cuando la invadieron y con ellas se sintieron muy a gusto, hasta que poco tiempo después de haber sido sometidos, en 1523, fueron prohibidas estas fiestas por Carlos I y su madre Doña Juana. En la Edad Media,
El carnaval fue fiesta menos licenciosa que de las antigüedad pero más trivial y más grosera.
A partir del siglo XV, el carnaval adquirió gran preponderancia en Italia, particularmente en Venecia, cuyo esplendor excedía a toda ponderación, su fama se hallaba extendida por Europa entera y a este carnaval acudían gentes de todas partes, ávidas de contemplar la sorprendente visión de miles de góndolas guarnecidas con valiosos ornamentos, repletas de mascaras, y el ondear de la bandera de San Marcos. Con el león alado en todos los campanarios. Allí todas las pasiones se daban cita y se permitían las mayores licencias . en Roma como y en Florencia y Milán, tuvieron también renombre los carnavales.
Goethe, en su segunda permanencia en Roma, describe magistralmente los de esta gran ciudad. En Francia, es fama que Enrique III, recorría las calles de Paris, disfrazado bromeando y echando agua a los transeúntes y haciendo mil locuras con su corte. Enrique IV, recorrió igualmente las calles de Paris, disfrazada dirigiendo una mascarada de brujos, y durante el reinado de Luís XIV, adquirió el carnaval en Francia, gran esplendor. En España, en el año 1637, con objeto de dar Felipe IV, una gran fiesta carnavalesca, levanto en el Retiro una gran plaza de madera con capacidad para miles de personas. Se calculaba que tal plaza tenia unas 488 ventanas y se iluminaba con unas 7,000 luces. Estrenándose el 15 de febrero del 1637, y a su inauguración asistió toda la Corte con lujosísimos trajes de mascaras. Durante los tres días de carnaval, estuvo abierta al público, con la obligación de entrar con careta. Felipe V, prohibió la celebración del carnaval. Pero Carlos III, La restableció e introdujo en 1767, los bailes de mascaras en el teatro. Fernando VII, lo prohibió de nuevo el carnaval autorizándose las mascaras en las casas particulares únicamente. Su viuda la Reina Regente María Cristina, restableció nuevamente con todo su brillo y algazara.

En cada uno de los pueblos donde se celebraban esta fiestas adquieren un carácter típico y tradicional. En las aldeas de Bohemia y en las aldeas de Moravia se verifica la llamada “ mascarada del oso”, que consiste correr por las calles con un oso que se detiene con su conductor y séquito en todas las casas para hacer una colecta, beber y hacer bailar a las mujeres de la casa.
En Inglaterra, el regocijo de estas fiestas se celebra en el interior de las casas. La Reforma y la Guerra de los Treinta Años fueron causa de que descayera el carnaval en Alemania hasta llegar al desuso, pero a principio del siglo XIX, se restauró la fiesta con mucho entusiasmo particularmente en la comarca del Rin, siendo muy de notar el de Colonia.
Lo mismo en España que en Francia e Italia era costumbre acabar los carnavales con el popular “ entierro del carnaval”, que consistía en enterrar un monigote de paja que representaba el carnaval, después de haberlo paseado en coche, carro o caballería por las calles y plazas de la población en medio de un bullicio y algazara estrepitosos.

Es bueno recordar que al tomar parte en las fiestas del carnaval con el obligado disfraz y la máscara , andar por las calles y plazas haciendo ridículas figuras, a pesar de ser impropio de hombres y mujeres formal y prudente se hace en estos días como la cosa más natural y corriente del mundo. En España fueron muy celebrada las fiestas de carnaval en Madrid y Sevilla por sus batallas de flores y alegres defines de vehículos adornados llenos de máscaras, en Valencia con sus batallas de Moros y Cristianos, y particularmente la celebrada en Barcelona organizadas por asociaciones recreativas con la exhibición artísticas y geniales cabalgatas que depilaban en la tradicional “Rue” por los principales paseos de la ciudad y los lujosos bailes de máscaras.

En América alcanzaron fama los carnavales de que se celebraban en Buenos Aires, la Habana Méjico, Brasil, República Dominicana ( La Vega, Santo Domingo,. Santiago, Cotui, , Cabral, ) .

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