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25 oct. 2011

LA ISLA, ORIGEN DE SU NOMBRE, LOS ABORIGENES LA LLAMABAN HAITI ó QUISQUEYA


LA ISLA, ORIGEN DE SU  NOMBRE, LOS ABORIGENES LA LLAMABAN  HAITÍ  ó  QUISQUEYA
El nombre que le daban los naturales, era de Haití,  según las crónica, este dato de tipo histórico  que aportan los verídico relatos de  Fray Bartolomé de las Casas y del Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdez, y hasta el cronista indiano  Antonio  Herrera,  quien con  frecuencia repite  al Obispo de Chiapas. Tal testimonio fue recogido  de boca de  los soldados de la Conquista.  Hay  información   por vía indirecta , de carácter antehistórico, que alegan que  haber sido   transmitida por la tradición o por los escritores de la época que no surcaron siquiera el Océano , como  lo fue Pedro  Mártyr de Anglería, la cual  trae  confusión para el logro de la verdad objetiva de la Historia, para el esclarecimiento de la materia  , al tratar  respectivamente los nombres de Haití ó Quisqueya.
Las Casas, en su Historia de las Indias, dice “Yendo pues así  (el Almirante) mirando las tierras puso los ojos hacia  el Sueste, y visto tierra muy  grande, y es  la  grande  felicísima  isla Española, de la  cual tenía nuevas  muy frecuentísimas de los indios, que como de cosas muy  fastuosa, se la nombraban  llamándola Bohío; no supo  porque   tal nombre le pusieron, siendo toda   una lengua de los  de Cuba y de la Española, pues se llamaba sino “ Haytí”, la última sílaba lengua y aguda. Y agrega Las Casas,  “Así, que, miércoles 5 de diciembre, descubrió el Almirante la isla de Haytí a la cual  puso  después como luego Procederá, La Española.
Herrera, dice en su Décadas, Vol. V,  “No me  acuerdo que tanto durara de ancho  y largo esta cumbre,  porque  ha  mas de 50 años que estuve en ella,  llámase Haytí, la última sílaba aguda, de la cual de denominó y llamó toda la isla, y  así la nombraban todos las gentes de las islas comarcanas
Mientras que  Gonzalo Fernández de Oviedo, antes que Las Casas y Herrera, consagra el nombre de Haití con que llamaban los oriundos a la isla. “El Almirante preguntaba a los indios por Cipango,  dice, y ellos por señales le  respondían  y señalaban que era esta isla  de Haytí,  que después se llamo Española. Y creyendo los indios que el Almirante no acertaba el nombre, decían Cibao, Cibao, pensando que por decir  Cibao decían Cipango, porque en el Cibao es donde en esta isla están las minas más ricas  y de más fino oro.
Así pues, la isla que llamaron los hispanos, primero, La Española y luego Santo Domingo, los aborígenes, denominaban Haytí, (que   Pedro  Mártyr de Anglería, incurre en el barbarismo de llamar a la Isla Hispaniola) y Las Casas, dice “...y a esta  gran isla Española, nombraban Haytí, y  debían ellos decir  que en Haytí había grandes bohíos, Vol. I.) De su parte Krieger atribuye este  último nombre a los arahucanos cuando dice en  Aborigen Indian Pottery, vol. 156,  “los aborígenes arawacos llamaban la isla  Haití o Aití, dice  nombre también aplicado a la parte montañosa de la provincia de  Higuey.  Después cuando Colón descubrió la Isla, le cambio la denominación por la Española.  Este nombre más tarde ha sufrido la corruptela de la Hispaniola, término algo vago a veces adoptado por el uno geográfico desde entonces para designar la isla de Santo Domingo en concocción con la porción oriental, reservándose el de Haití para la parte occidental ocupada  por los haitianos en la actualidad.
Se ignora si este vocablo de Haití  es de origen náhoa o arahuco. En el caso de que proviniera del primero de estos  dialectos  o sublenguas  isleñas, no significaría, “tierra alta y montañosa” como  consigna algunas historias, < José Gabriel García en su Historia de Santo Domingo le da a Haití el sentido de “tierra  alta”. Moreau de Saint Rémy en su Descripción Topográfica y Política de la  parte española de la isla de Santo Domingo, se refiere cómo “los  insulares que habitaban la isla entonces llamaban Haití, expresión que, en su idioma, significaba “Tierra elevada, Tierra Montañosa”.
Porque ese idioma era polisintético como el Caribe y el  de todas estas islas, y emplearíase sólo las voz  arahuaca “tikeo (ti, elevada; keo, montañosa). Pero si Haití es náhuatl quiere decir “morada” o “templo del sol”. Padilla dice “puede ser Haití, un vocablo compuesto de náhos y Arauco y sindicaría entonces “casa elevada (de la raíz náhos” hay, casa,  y de la aruaca ti, elevada. Esta  puede ser la hipótesis más verosímil, ya que en el léxico taino la palabra  Haití es “horcón (Oviedo, Vol. 1, pág. 164)
Hay, una analogía entre Haití y su más antiguo significado, Diego Álvarez Changa en su  Carta al Cabildo de Sevilla y algunos cronicones de los escritores indianos atribuyen el nombre  de Haití  a la región costera de la bahía de Samaná, donde está la gruta “ Haití, que por  corrupción  lingüística  degenero en “ Haitises” o “ Haitiles”, por ser muchas las cavernas que se encontraban en  dicho sitio. Los moradores primitivos de la isla habitaron en esas cavernas envueltas en una leyenda indígenas ( Los aborígenes de Samaná que eran  los  ocupantes  originales de la isla que  Vivian  en las cuevas de ésta, dice Krieger,  eran muy escasos en número y estaban en relación  con los indios de la Martinica quienes  se comunicaban en  sus canoas.
Se aplicaba el nombre de Haití a una región montañosa del oeste  que según la tradición poseía frutas que ocupaban los araguacos y quizá  hasta los  yaquis, la cual Oviedo, Las Casas, y Herrera, han de  describir  como Haití
Pedro Mártyr se refiere a ella,   en sus Décadas Oceánica, dice  el cronista que la isla  fue poblada en su origen por salvajes provenientes de Martinica. Caizemú, donde la primera entrada de la isla, se extiende hasta el río que corre por la ciudad principal de Santo Domingo, y es el Hozama. Más por el Septentrión   termina en ásperas montañas, que,  por lo horrorosas que son, se llaman particularmente  Haití.
 Para Alberti y Bosch, precursor de la Prehistoria de Santo Domingo, las grutas de los Haitises la poblaron los autóctonos como es de evidencia en la caverna de San Rafael, la cual muestra  un piso cubierto por una espesa capa de cuerpo de caracol y otro detritus de mariscos.

Fuentes consultadas: por Ubaldo Solís
Dr. Gustavo Adolfo Mejía Richard, obra Historia de Santo Domingo (una  interpretación objetiva) Vol. I, Ciudad Trujillo (Santo Domingo) 1948, Instituto de Investigaciones Histórica,