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10 oct. 2011


Música raíz, tambores de resistencia: impronta imperecedera de la identidad

Durante la dictadura de Rafael Trujillo (de 1930 a 1961) estas prácticas de la cultura popular no sólo fueron objeto de discriminación, también fueron criminalizadas

Música raíz, tambores de resistencia: impronta imperecedera de la identidad
Tocadores de palos.Acento.com.do/Archivo
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Existen en República Dominicana diferentes músicas rituales; unas adscritas a una dinámica del trabajo y otras a un contexto religioso.
Pero, son los ritmos y canciones rituales vinculadas a lo religioso las que mayor presencia ostentan tanto en la producción musical urbana como en una amplia diversidad de prácticas culturales.
Agrupados bajo el concepto-género de Música Raíz estos ritmos son: congos, palos, salve, sarandunga, guloya y gagá.
El rótulo de música raíz surge a mediados de la década del noventa, dentro de un grupo de investigadores y artistas de distintas disciplinas (incluidos en este grupoRoldán Mármol, Xiomara Fortuna y Duluc, entre otros) preocupados por la valorización de la herencia africana en la cultura dominicana.
Los ritmos raíz tienen características comunes como las espiritualidades en las cuales se desarrollan, y que a la vez han favorecido su subsistencia, además de que los instrumentos musicales utilizados aunque diferentes para cada ritmo, son en su mayoría de percusión.
Algunos de los ritmos raíz que se han mantenido hasta la actualidad están siendo tocados y bailados probablemente antes del siglo XVIII.
Esto a pesar de que durante la Colonia las manifestaciones de la cultura africana fueron limitadas y hasta prohibidas en algunos casos, durante el proceso de imposición de las costumbres europeas.
En 1784 en el Código Negro se prohibía los bancos (que son ceremonias religiosas a los difuntos, en las que se ora y canta) y se imponía penas a los concurrentes a estos ritos.
Luis -Terror- Días y Xiomara Fortuna.El código también ordenaba que los bailes negros se celebraran en las plazas, calles o lugares públicos sólo en las fechas festivas y en horas del día. La violación a estas reglas se castigaba con azotes y marcas en las orejas.
Pero a pesar de las represiones, muchas de las costumbres no pudieron ser eliminadas. Prueba manifiesta es la ceremonia banco de palo que todavía celebran los miembros de las diferentes cofradías existentes en diferentes regiones del país.
A pesar de que los africanos raptados y convertidos en esclavos eran transportados a América sin vestigios materiales de su cultura, ellos encontraron la manera de reconstruirla. De esta forma, construyeron instrumentos musicales que eran utilizados en fiestas y rituales religiosos. En artículos anteriores, hemos destacado que los pueblos más importantes en la cultura dominicana fueron losdahomey, bantús y yorubas.
Durante la dictadura de Rafael Trujillo (de 1930 a 1961) estas prácticas de la cultura popular no sólo fueron objeto de discriminación, también fueron criminalizadas. Ejemplo de esto es la ley No. 391 de 1943, que penaliza la participación en bailes de palos y cualquier ceremonia de vudú.
Sin embargo la música raíz ha resistido las represiones e inclusive en la segunda mitad del Siglo XX presenta interesantes transformaciones, como las experimentaciones de Luis Días, “El Terror”, quien comienza las fusiones de ritmos rituales dominicanos con jazz. Luego en la década del ochenta incluiría el rock como parte de sus fusiones. En esta época se comienza a hacer notoria la participación de Duluc y Xiomara Fortuna como compositores e intérpretes de música raíz.
Actualmente se evidencia el surgimiento de varios grupos de músicos profesionales urbanos que ejecutan música raíz. Algunos dedicados a lo tradicional, dentro de los cuales se destacan: Ilu Aye, Marassá, Kalunga. Otros continúan fusionando la música raíz con otros ritmos como reggae, jazz, funk y rock, algunas de estas bandas que surgieron en años recientes son: Rita Indiana y sus Misterios, Palotré, Sonabril y Batey Arrayano.
Los ritmos raíz son soporte de un discurso sobre la “genuino” y “verdadero”, propio de imaginarios vinculados a un relato particular sobre la identidad dominicana. Como manifestación del sensoriumde autenticidad, los grupos raíz contravienen las directrices de la cultura hegemónica de rechazar la religiosidad popular. Los grupos urbanos reivindican las creencias y las prácticas religiosas.
La música raíz en República Dominicana es el resultado de un agitado proceso histórico. La prohibición de las manifestaciones del interior religioso africano y el sometimiento a las prácticas católicas, desde inicios de la colonia, desencadenaron una lucha de resistencia en la cultura dominicana que persiste hasta nuestros días.
Bailadores de palos. Foto cortesía de http://rossydiaz.wordpress.comComo reflexión sobre el estado actual de la música raíz dominicana, se puede decir que se reconfigura en su transgresión en los espacios urbanos de Santo Domingo. Toma nueva forma y público, surgen cambios en su función social. Mientras, tradicionalmente es utilizada como instrumento ritual de gran importancia para crear el ambiente de espectáculo de ceremonias de la religiosidad popular, en los más urbanos, es un elemento de construcción de sus identidades divididas.
Porque en definitiva, cada vez que los dominicanos cantamos y bailamos palos y congos, ya sea en un bar o en una enramada, estamos recreando en el cuerpo nuestra identidad.
(*) La autora
Teresa María Guerrero Núñez es licenciada en Mercadotecnia, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Cursó una maestría en Comunicación y Cultura, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Asimismo, cursó un diplomado en Análisis Estadístico, en la Escuela Nacional de Estadística de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en colaboración con la Universidad de Barcelona y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).
La joven intelectual dominicana colabora con la sección de cultura de Acento.co.do. Sus trabajos son publicados todos los lunes