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20 nov. 2011

Sati, ¿amor eterno o suicidio a la fuerza?


Sati, ¿amor eterno o suicidio a la fuerza?

El sati o la inmolación voluntaria de la viuda de un difunto en su misma pira funeraria, es unapráctica hindú que tiene más de 700 años de historia. Prohibida por los ingleses durante su dominación del país en el siglo XIX, aun persiste en nuestros días, aunque en un número mucho menor, pues si bien a principios del 1800 era responsable de unas 500 muertes al año, en los últimos tiempos ronda afortunadamente apenas llega a una o dos por década.

El ritual del sati se cree que surgió en tiempos prehistóricos. Según cuenta la leyenda, Sati era la mujer del dios hindú Shiva, que se mató a si misma, porque su padre había insultado a su marido. El primer registro histórico de estos actos de inmolación proviene de los invasores griegos hace unos 2.300 años. En la antigüedad la mujer era una posesión más del marido y aceptando la teoría que el difunto podía llevarse consigo sus posesiones terrenales si estas eran quemadas, la mujer como una posesión más corría la misma suerte.

Los historiadores sostienen que esta práctica se popularizó en la India cuando comenzaron los ataques de los invasores musulmanes hace 700 años. En esa época Rajasthan, una de las regiones de la India donde el sati ha sido históricamente más popular, era una sociedad feudal. En esta época no era raro que los hombres de familias enteras perdieran su vida en una batalla. En vez de someterse o ser masacradas por los conquistadores, las mujeres optaban por suicidarse. De esta manera el sati estaba entonces asociado con las clases altas feudales.

Los historiadores afirman que durante esta época también se tiene constancia de casos de mujeres que fueron drogadas atadas a la pira funeraria contra su voluntad, forzadas a cometer actos de sati. Estos casos van en contra de la visión un tanto romántica o de auto-sacrificio del ritual. En cualquier caso existe un debate que intenta determinar hasta que punto influía en esta decisión voluntaria, la presión social y las escasas expectativas de la viuda después de la muerte de su marido.

Es sabido que la viuda podía esperar poco de la vida sobre todo si no tenía hijos, era considerada una figura impuramientras que si cometía el sati se convertía en una figura digna de veneración. De hecho aunque en la actualidad el sati está prácticamente erradicado, la viudas continúan siendo cruelmente estigmatizadas. Mientras que los viudos pueden volver a casarse, a las mujeres les resulta casi imposible, de hecho fueron también los ingleses quienes tras abolir el sati abolieron la prohibición de las segundas nupcias para las mujeres.

Ante este panorama no les queda más remedio muchas veces que llevar una vida de reclusión convertidas en criadas de los suegros o peor aun forzadas a mantener relaciones sexuales con miembros de su familia política Otras se tienen que ganar la vida cantando en templos donde reciben a cambio una pequeña paga y comida, o comerciar con su cuerpo, en su tiempo la palabra "randi", viuda, llegó a ser sinónimo de prostituta.

El ritual solía enfatizar el matrimonio entre la viuda y el difunto, por lo cual era bastante común que la viuda luciera suvestido de boda. Los distintos testimonios dan diferentes versiones del ritual, pero la mayoría de ellos describen a la mujer sentada o echada en la pira funeraria al lado de su marido, incluso algunas veces siendo ella misma la que encendía la pira, otros por el contrario describen a la mujer caminando o saltando sobre las llamas una vez la pira había sido encendida.

El último acto de sati del que se tiene constancia ocurrió en el 2006, cuando Janakrani, una viuda de 40 años, se dice que saltó sobre el cuerpo de su marido mientras estaba siendo quemado siguiendo el ritual hindú. Las investigaciones posteriores llegaron a la conclusión que había sido una decisión voluntaria, por lo que se trataría de un suicidio, tampoco habría habido testigos ni cómplices, pues la mujer habría aprovechado un momento en que se encontraba sola.

Con anterioridad a este caso, en el 2002, también en el estado de Madhya Pradesh, sucedió otro suceso similar en el que esta vez perdió la vido una viuda de 65 años llamada Kuttu Bai, entre los procesados por su muerte figuraban sus dos hijos, que aparentemente no hicieron nada para impedírselo, como tampoco lo hicieron los más de 4000 vecinos de su pueblo que según algunas versiones la animaron con sus gritos y atacaron a la policía que había acudido a impedir el suicidio. Si la policía hubiera tenido éxito, Kuttu Bai, podría haberse convertido en una "sati viviente" como fue el caso de Jaswant Kanwat Chandrawat en el 1985 y vivir el resto de su vida en su "propio" templo.

Pero el caso reciente más famoso y que despertó la indignación dentro y fuera del país sucedió en 1987, cuando Roop Kanwaruna chica de 18 años fue víctima del sati, existen diferentes versiones sobre si lo hizo voluntaria o involuntariamente. Pero la policía acusó a 45 personas de su asesinato, aunque más tarde en 1996 un tribunal absolvió a todos ellos. Más tarde serían otras 11 personas las acusadas de glorificación del sati, incluyendo políticos del estado, aunque también fueron absueltas ante la imposibilidad de probarlo.

Fue el caso de Roop Kanwar el que produjo este endurecimiento de la ley al respecto. La cual pasó a no hacer distinción entre los incitadores y los observadores pasivos, siendo todos igual de culpables. Otras medidas de esa ley intentaron evitar la "glorificación" de las mujeres muertas. Esta glorificación a veces pasa por la construcción de templos a las mujeres fallecidas, así como la conversión del lugar de la pira en sitio de peregrinación. La inmolación de la nueva "diosa" coloca el pueblo en el mapa y provoca un aluvión de peregrinos lo cual reporta pingües beneficios al pueblo.

PS: En "La vuelta al mundo en ochenta días" se describe tal vez uno de los sati famosos, cuando Phileas Fogg y Passepartout rescatan a la princesa Aouda de ser quemada viva.

*foto 1: Grabado del 1851, en el que se puede ver como la viuda es acompañada a la pira de su esposo 
*foto 2: Janakrani, una de las últimas mujeres que ha practicado el sati
 
*foto 3: Restos de la pira donde Janakrani se inmoló