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16 dic 2011

Primavera Árabe Invierno económico La economía egipcia se agravó considerable




El Mundo
Primavera Árabe
Invierno económico
La economía egipcia se agravó considerablemente a partir de las revueltas populares que continúan hasta hoy. El turismo es el sector más damnificado.
Por David Garcia | Desde la Redacción de APAS
16|12|2011
“Es peor de lo que podríamos haber imaginado”, sostuvo, entre “lágrimas” Kamal el Ganzuri, tercer primer ministro interino desde la caída del ex presidente Hosni Mubarak sobre la complicada situación económica que vive Egipto.

En rueda de prensa, el funcionario advirtió que tanto la restauración del orden público como el progreso económico serán sus principales prioridades a corto plazo.

“Es necesaria la solidaridad para encarar la crisis económica y los problemas de seguridad para que los ciudadanos estén contentos con la revolución”, afirmó Kamal el Ganzuri.

Si bien el primer ministro no explicó las próximas medidas a tomar en materia económica, señaló que será necesario recurrir a políticas de austeridad para reducir el déficit, lo que no incluirá, según el Ganzuri, la creación de nuevos impuestos.
Además el Premier egipcio adelantó que el gobierno no tomará en cuenta solicitar créditos al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Banco Mundial (BM) hasta no aclarar el panorama presupuestario.

Cabe recordar que en los primeros días de julio, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que gobierna provisoriamente el país, rechazó un préstamo del FMI y el BM por 3 mil millones de dólares.

En aquel momento, tanto economistas como grupos políticos egipcios presionaron a la Junta Militar para que desestimara el préstamo. “En caso de que Egipto acepte el préstamo y luego no pueda pagarlo, la confianza en la economía egipcia estará en peligro”, advirtió Mojtar al Sherif, economista del Centro de Estudios de Desarrollo Ibn Jaldun.

“Tenemos que poner ante nosotros el ejemplo de Grecia, que ahora no puede pagar sus deudas”, agregó el economista, quien por último se preguntó si Egipto sería capaz de afrontar el pago de un préstamo, con sus intereses, a partir de un crecimiento anual de entre el uno y dos por ciento.

Si bien desde el estallido de la supuesta Primavera Árabe, el 25 de enero de 2011, todas las miradas se posaron, principalmente, sobre la problemática de la falta de libertad y democracia en la que estaba subyugada la población egipcia, no muchos repararon en la cuestión económica del país.

Las constantes manifestaciones en El Cairo y en el resto del país que continúan hasta hoy en reclamo de la salida de Kamal el Ganzuri y que el CSFA entregue el poder a los civiles, están poniendo en jaque a la economía egipcia.

Datos oficiales suministrados por el Instituto de Planificación Nacional de Egipto señalan que entre el 25 de enero y el 5 de mayo de 2011, el país perdió unos 11 mil millones de dólares.

Tanto el mercado interno como la industria y la construcción son los sectores más damnificados; pero es el turismo, uno de los principales pilares de esa economía, el que manifiesta el peor derrumbe.

Con el comienzo de la revuelta, alrededor de un millón de turistas extranjeros debieron ser evacuados, por lo que estos se convirtieron, en lo que va de 2011, en una rareza: a pesar de las rebajas en las tarifas, la ocupación hotelera apenas alcanza el 20 por ciento.

En contraste, 14 millones de extranjeros visitaron durante 2010 Egipto, por lo que el turismo proporcionó a las arcas del Estado ingresos por un valor de 10.500 millones de euros y empleó a 12 por ciento de la población.

La inversión extranjera directa también se ve gravemente afectada. Mientras que el segundo semestre de 2010 se registraron inversiones por 2.300 millones de dólares, en la primera mitad del 2011 solo alcanzaron los 65 millones.

Pero no solo las revueltas intestinas egipcias ponen en jaque a su frágil economía. Las remesas que enviaban alrededor de un millón y medio de egipcios desde Libia se cortaron luego de que tuvieran que regresar a su país tras la guerra desatada por el imperio y la OTAN para asesinar a Kadafi.

Mientras que durante el 2010 la economía egipcia registró un crecimiento del 5 por ciento, el Ejecutivo confía alcanzar en 2011 el 2 por ciento. El Fondo Monetario Internacional no es tan optimista: estima que el crecimiento superará apenas el uno por ciento.

Hasta que el premier Kamal el Ganzuri no dimita, y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, encabezado por el mariscal Mohamed Tantaui, no entregue el poder a los civiles (lo que parece difícil que suceda), las revueltas populares serán moneda corriente en Egipto, por lo que no se vislumbra, a corto plazo, una recuperación económica.