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2 dic. 2011

Transfuguismo, oportunismo y crisis de ideología en la República Dominicana

http://almomento.net/ 


Thu, 01 Dec 2011 06:01:00

Transfuguismo, oportunismo y crisis de ideología en la República Dominicana

Por DOMINGO CABA RAMOS*
EL autor es profesor universitario
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable

En los procesos electorales   se ponen de moda  frases  y   palabras  que en su sentido profundo describen o definen  las intenciones de los actores que intervienen en  dichas contiendas . Algunas de  esas expresiones  pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.

 Otras,  ya  formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:

1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»

El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento  socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir, que  cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario  el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, poder u otro beneficio personal, entonces sí debemos condenar  el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.

El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945) 

De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que  es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que el bachatero u otro artista que ayer le cantaba emocionado al candidato del PLD, hoy le cante a Hipólito Mejía y viceversa.

Nunca como en el pasado proceso comicial, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008   la más prostibularia de las campañas polticas que  históricamente se han  desarrollado en la  Republica Dominicana.  Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.

Pero no sólo ahora.

 Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Baste sólo recordar la conducta asumida por  el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana ( 1822-1844 ) colaboró con el gobierno haitiano, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte, ni este  y  los demás trinitarios, despectivamente llamados por él llamado “ jóvenes ilusos e inexpertos”, podrían materializarlo ; pero cuando vio que la independencia era un hecho, o que las condiciones para  su proclamación  se habían creado, se sumó al proceso independentista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir  la Junta  Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado,  irónicamente,   como simple vocal del  referido gobierno provisional.

Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que  estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”

También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia.

Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis),  en  mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de  presidente de la República:

  «Y más que nadie  Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien  pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido
de Lilis, el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»


El  26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata  con unos  versos  en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:

« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país  que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»

Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos  que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy   podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo,  que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían  reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:

«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano
yo le canto al Padre Eterno
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos
habitan en el infierno»

En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?

Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.